Queridos,
Para quien conoce a Mariana, una mujer alegre, generosa, auténtica, comunitaria y absolutamente libre, no podría esperar de su boda algo distinto. Un día me dijo que la boda sería más una kermés. Y así fue. Con el apoyo de sus papás, y la abundancia que da la comunidad, preparó desde meses antes, infinidad de detalles cariñosos y divertidos. Una semana antes llegaron sus amigos desde diferentes partes de Francia, una incluso desde Nueva Caledonia, para cooperar de todas las maneras posibles. El resultado fue una fiesta en la que cada quien hizo lo que quiso. Desde jugar petanca (pétanque en francés), hacer yoga, cantar, en fin, la libertad con la que ellos han vivido se vio en la celebración. Su intención al reunir a su gente querida fue conmemorar y agradecer estos 7 años vividos en Francia, y despedirse de sus amores, ya que en septiembre emprenden la vida juntos en México, esperamos que todo sea feliz para ellos.
Y para nosotros, su familia que llegó de lejos también, hubieron algunos percances (a Lui, su abuela le cancelaron el vuelo de México y llegamos rayando el caballo), pero finalmente todos estuvimos allí, contentos y orgullosos de alguien que sabe disfrutar la vida y compartirla.
Ya en el vuelo hacia Ginebra nos recibían los Alpes con su belleza.
El salón del Hotel de Ville de Sallanches, recién remodelado, "especial para los novios", dijo el Juez.
Mariana firmando, Nico muy atento y su papá captando el momento:
Lui viajó desde México para acompañar a su única nieta mujer (tiene 7 hombres).
Igualmente su papá (Manuel), un largo viaje desde Querétaro para compartir estos momentos con su hija, la niña de sus ojos.
Y dado que llevan tantos años fuera, ha pasado mucho tiempo para que padre e hijos se reunieran otra vez.
Aquí, nosotros, orgullosos padres de estos dos hijos que ya nos crecieron...
Y yo, pues qué les digo...
Y en estos tiempos modernos, aquí la familia...
Y aquí abajo la familia de Nico:
Mariana y Nico, nómadas profesionales, han hecho en estos años una familia con estos amigos que les han demostrado que, como diría Serrat, cuando se trata de apoyar, "si les roza la muerte disimulan". En esta foto de arriba sus testigos,
Aquí la banda completa.
Y apenas frente al Hotel del Ville, donde se casaron, el Mont-Blanc nos esperaba para hacernos felices...
Y pues les decía que rentaron un salón vacío y llegaron todos los amigos para llenarlo de detalles.
Cada copa con un origami hecho por Mariana, y un lápiz que cuando se acaba se puede sembrar, porque tiene semillas en la punta.
Aquí la concurrencia, la familia de Nico, casi todos de Sallanches, los amigos, de varias zonas del sur de Francia, y nuestra familia...
La carne que nos sirvieron no podía estar más sabrosa.
Los amigos les leyeron un texto amoroso y emotivo, que escribieron para ellos, luego el abrazo, que dice más que mil palabras. Se van a extrañar mucho.
Luego los hermanos cantaron algunas canciones, (mis hijos salieron muy cantarines también).
Un nuevo hijo en la familia, Nico, bienvenido.
Besos de oro.
lunes, 9 de julio de 2018
jueves, 21 de junio de 2018
Mi Doctor en Aeronáutica
Queridos,
Varios de Ustedes saben que nos fuimos a Madrid a acompañar a Juan a defender su tesis doctoral en Ingeniería Aeronáutica. Todo un evento para nosotros, después de cuatro años de trabajo arduo y bien dirigido por Manuel, su tutor en la Universidad Politécnica Aeronáutica.
Cuando Max se enteró de que estábamos ahí me mandó un mensaje bien claro: "¿Madrid? Espero la mejor reseña de estos 6 años". Creo que lo decepcionaré, pero haré lo que pueda para compartirles los hermosos momentos que pasamos. Fue también él quien nos hizo notar que del hotel estábamos a dos cuadras del Museo Sorolla. Como era un viaje familiar no teníamos muchos planes culturales, pero no podíamos perdernos ese...
Pero empecemos por el principio:
El primer día nos invitaron a cenar María y Carlos en el restaurante de Covadonga, su hermana (de María). El Maitia. ¡ Una joya de lugar ! Pequeño, íntimo, divertido y la comida insuperable. En vez de darnos un menú "nos lo cantaron". Para poner atención a los platos no le tomé foto a Covadonga mientras nos enamoraba con los platillos, pero les puedo decir que dolía sólo pensar que había que escoger uno...
El menú incluye entrada, plato fuerte y postre.
Para no agobiarlos, sólo les comparto lo que escogimos de plato fuerte: María una merluza con berberechos, Carlos el roast beef, Ramón el jabalí con setas y yo el confit de pato a las hierbas. Probé todos y no hubo a cuál irle.
Luego Federico, su esposo y socio en el proyecto, nos encantó con un Orujo de hierbas:
Aquí Ramoncito ya muy listo para el partido de la tarde...
El Museo se encuentra en su hermosa casa, y aunque hizo muchas obras, no están por supuesto, todos sus cuadros.
Les platico un poco de Joaquín Sorolla:
Nació en Valencia en 1863 y murió en Cercedilla, España, en 1923. Formado en su ciudad natal con el escultor Capuz, estudió posteriormente las obras del Museo del Prado y, gracias a una beca, pudo residir y estudiar en Roma de 1884 a 1889. En esta época se dedicó sobre todo a cuadros de temática histórica, que no ofrecen demasiado interés.
Un viaje a París en 1894 lo puso en contacto con la pintura impresionista, lo que supuso una verdadera revolución en su estilo. Abandonó los temas anteriores y comenzó a pintar al aire libre, dejándose invadir por la luz y el color del Mediterráneo. Son precisamente las obras de colores claros y pincelada vigorosa que reproducen escenas a orillas del mar las que más se identifican con el arte de Sorolla. Este magnífico autorretrato, dedicado a su amor, Clotilde, lo pintó en 1909.
Seguro les quedaré debiendo, al escoger sólo unos pocos de sus cuadros, pero si se quedan con hambre, vayan a la red, donde pueden darse un banquete.
Pescadoras valencianas, 1915.
Desnudo de mujer, 1902. Su manejo de las luces claras lo deja a uno con la boca abierta.
Este cuadro parte el alma. Trata de blancas, 1894. En cuanto a la crueldad del ser humano, no hay nada nuevo bajo el sol.
Este, que muestra a su amada Clotilde, se llama Madre, y lo pintó después de que dio a luz a su hija, en 1895.
Instantánea, en la Playa de Biarritz en 1906.
En el estilo más característico de Sorolla, el de técnica y concepción impresionista, destaca la representación de la figura humana (niños desnudos, mujeres con vestidos vaporosos) sobre un fondo de playa o de paisaje, donde los reflejos, las sombras, las transparencias, la intensidad de la luz y el color transfiguran la imagen y dan valor a temas en sí mismo intrascendentes. Algunos críticos consideran estas obras un cruce entre los impresionistas franceses y los acuarelistas ingleses.
Aquí Juan con Antonio, uno de los sinodales,
http://www.youtube.com/watch?v=gpxB5BdXvDE La Habanera
http://www.youtube.com/watch?v=6oNOzN1n5hA Las Sombrillas
http://www.youtube.com/watch?v=W-kmq9uZh9Q Cielito Lindo
En cuanto al Castafiore, difícilmente habrán tenido una mesa más alegre...
Besos más que orgullosos.
Varios de Ustedes saben que nos fuimos a Madrid a acompañar a Juan a defender su tesis doctoral en Ingeniería Aeronáutica. Todo un evento para nosotros, después de cuatro años de trabajo arduo y bien dirigido por Manuel, su tutor en la Universidad Politécnica Aeronáutica.
Cuando Max se enteró de que estábamos ahí me mandó un mensaje bien claro: "¿Madrid? Espero la mejor reseña de estos 6 años". Creo que lo decepcionaré, pero haré lo que pueda para compartirles los hermosos momentos que pasamos. Fue también él quien nos hizo notar que del hotel estábamos a dos cuadras del Museo Sorolla. Como era un viaje familiar no teníamos muchos planes culturales, pero no podíamos perdernos ese...
Pero empecemos por el principio:
El primer día nos invitaron a cenar María y Carlos en el restaurante de Covadonga, su hermana (de María). El Maitia. ¡ Una joya de lugar ! Pequeño, íntimo, divertido y la comida insuperable. En vez de darnos un menú "nos lo cantaron". Para poner atención a los platos no le tomé foto a Covadonga mientras nos enamoraba con los platillos, pero les puedo decir que dolía sólo pensar que había que escoger uno...
El menú incluye entrada, plato fuerte y postre.
Para no agobiarlos, sólo les comparto lo que escogimos de plato fuerte: María una merluza con berberechos, Carlos el roast beef, Ramón el jabalí con setas y yo el confit de pato a las hierbas. Probé todos y no hubo a cuál irle.
Como en verdad no quiero que ninguno que vaya a Madrid se pierda la experiencia, les comparto la tarjeta con los datos. Es necesario reservar, tiene mucha fama.
Pues así pasó la primera noche. El domingo fue día de convivencia y de museo.
El Museo se encuentra en su hermosa casa, y aunque hizo muchas obras, no están por supuesto, todos sus cuadros.
Les platico un poco de Joaquín Sorolla:
Nació en Valencia en 1863 y murió en Cercedilla, España, en 1923. Formado en su ciudad natal con el escultor Capuz, estudió posteriormente las obras del Museo del Prado y, gracias a una beca, pudo residir y estudiar en Roma de 1884 a 1889. En esta época se dedicó sobre todo a cuadros de temática histórica, que no ofrecen demasiado interés.
Un viaje a París en 1894 lo puso en contacto con la pintura impresionista, lo que supuso una verdadera revolución en su estilo. Abandonó los temas anteriores y comenzó a pintar al aire libre, dejándose invadir por la luz y el color del Mediterráneo. Son precisamente las obras de colores claros y pincelada vigorosa que reproducen escenas a orillas del mar las que más se identifican con el arte de Sorolla. Este magnífico autorretrato, dedicado a su amor, Clotilde, lo pintó en 1909.
Seguro les quedaré debiendo, al escoger sólo unos pocos de sus cuadros, pero si se quedan con hambre, vayan a la red, donde pueden darse un banquete.
Pescadoras valencianas, 1915.
Desnudo de mujer, 1902. Su manejo de las luces claras lo deja a uno con la boca abierta.
Este cuadro parte el alma. Trata de blancas, 1894. En cuanto a la crueldad del ser humano, no hay nada nuevo bajo el sol.
Este, que muestra a su amada Clotilde, se llama Madre, y lo pintó después de que dio a luz a su hija, en 1895.
Instantánea, en la Playa de Biarritz en 1906.
En el estilo más característico de Sorolla, el de técnica y concepción impresionista, destaca la representación de la figura humana (niños desnudos, mujeres con vestidos vaporosos) sobre un fondo de playa o de paisaje, donde los reflejos, las sombras, las transparencias, la intensidad de la luz y el color transfiguran la imagen y dan valor a temas en sí mismo intrascendentes. Algunos críticos consideran estas obras un cruce entre los impresionistas franceses y los acuarelistas ingleses.
Este, uno de sus muchos Niños en la playa.
Su estilo agradable y fácil hizo que recibiera innumerables encargos, que le permitieron gozar de una desahogada posición social. Su fama rebasó las fronteras españolas para extenderse por toda Europa y Estados Unidos, donde expuso en varias ocasiones. De 1910 a 1920 pintó una serie de murales con temas regionales para la Hispanic Society of America de Nueva York.
Una imagen de su casa que muestra la cómoda forma en que vivió:
Fue un artista muy activo, que realizó también numerosos retratos de personalidades españolas y algunas obras de denuncia social (Y aún dicen que el pescado es caro) bajo la influencia de su amigo Blasco Ibáñez. Este hermosísimo cuadro, que muestra una imagen triste y real (un niño accidentado en un barco de pesca), no se encuentra en su casa, sino en el Museo del Prado. (Este cuadro le encanta a Juan, y fue el que me sugirió que lo compartiera).
¡ Y aún dicen que el pescado es caro ! 1894, Museo del Prado.
Y ahora les platico un poco de la exposición temporal, Un día en casa de Sorolla: La explicación empieza con una frase, del mismo Sorolla: "... yo ni he querido nunca ser, ni quiero ni querré nunca ser más que pintor". ¿No es hermoso que alguien pueda hablar de esa forma de sí mismo?
En abril de 2014, un grupo de pintores se reunieron a trabajar juntos en los jardines de la casa de Velázquez, (residencia de artistas en Madrid), exponiendo el resultado con el título Un día en Casa de Velázquez. En 2015 hicieron lo mismo en Fuendetodos, dando lugar a Un día en Casa de Goya. Surgió entonces la idea de repetir estos encuentros, visitar periódicamente la residencia de los artistas. Un día en Casa de Sorolla es un homenaje a la amistad y al amor por el oficio. Un hombre que hizo de la vida pintura y de la pintura vida.
Nos encantó ver la forma en que diferentes artistas representaron lo que vieron en su casa. No cabe duda de que la belleza está en el ojo que la mira... y luego viene la maestría para representarlo...
Esto es lo que vimos nosotros,
Esto nos devuelve... (Ay, al recortar la imagen corté su nombre, lo lamento mucho)
Aquí la interpretación de (ya tuve más cuidado) Annika Tabi.
Aquí esta otra de Fernando Herrero.
Quisiera compartirles muchas más, ya me extendí mucho, no quiero cansarlos, porque el relato debe seguir...
Nos pasamos una hermosa mañana juntos en ese bello jardín:
Finalmente llegó el día del examen:
Primero muy concentrado antes de arrancarse,
Aquí en plena presentación.
Resultado: aprobado con Sobresaliente, la más alta calificación; y pues qué les digo...
Luego de allí, a festejar con todo el grupo, incluyendo a los sinodales. Fuimos a cenar a la Castafiore, un restaurante donde los mismos que nos sirvieron la cena, nos alimentaron con sus cantos.
Aquí Juan con Antonio, uno de los sinodales,
Y aquí todos felices. Debo decir que pareciera que Ramoncito se llevó la noche, en canto, baile y diversión. Juzguen por ustedes mismos en estos minutitos de video:
http://www.youtube.com/watch?v=gpxB5BdXvDE La Habanera
http://www.youtube.com/watch?v=6oNOzN1n5hA Las Sombrillas
http://www.youtube.com/watch?v=W-kmq9uZh9Q Cielito Lindo
En cuanto al Castafiore, difícilmente habrán tenido una mesa más alegre...
Besos más que orgullosos.
viernes, 15 de junio de 2018
Los campos de Chanel en el Jardín de las Tullerías
Queridos,
No están Ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero siento que apenas llegué a París. Me explico: He tenido tantos problemas con mi rodilla derecha, que los paseos, y aún la más simple salida a hacer las compras se complicaron de tal manera, que pensar en una excursión como ésta, era casi impensable.
Se estarán preguntando cómo es que he hecho tanta reseña, bueno, me he dado mis mañas...
Pero finalmente recibí un tratamiento adecuado y quiero comerme París, todo lo que no pude antes...
La exposición que visité implicó caminar la mitad del Jardín de las Tullerías; el recorrido tuvo sus buenos kilómetros, y yo feliz.
Les cuento un poco primero sobre este Jardín emblemático de París:
En 1546 comenzaron los trabajos para la construcción del Palacio de las Tullerías. Fue ordenado por Catalina de Médicis, un vasto jardín de estilo florentino. Su nombre se debe a las fábricas de tejas (tuiles) que ocupaban el espacio antes de ser lo que ahora es.
Los jardines se convirtieron a un lugar de recepciones muy prestigiadas, donde los invitados podían disfrutar sus espacios verdes, adornados de fuentes y esculturas.
Cuando la corte francesa se trasladó a Versalles, el palacio (actualmente el Louvre) y los jardines quedaron en el abandono, y no recuperaron su esplendor hasta que la Corte volvió, ahora con un estilo inglés en los jardines.
Napoleón mandó construir el Arco del Carrusel para unir el Palacio del Louvre con los Jardines.
En 1871 todo fue destruido por un incendio durante la Comuna de París (un breve movimiento insurreccional que gobernó París del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871), pero finalmente fueron reconstruidos para ser lo que ahora son, jardines públicos para placer y disfrute de todo el que quiera.
Unas imágenes de la red:
Aquí el Arco del Carrusel:
Aquí una foto mía, con un día no tan azul:
No están Ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero siento que apenas llegué a París. Me explico: He tenido tantos problemas con mi rodilla derecha, que los paseos, y aún la más simple salida a hacer las compras se complicaron de tal manera, que pensar en una excursión como ésta, era casi impensable.
Se estarán preguntando cómo es que he hecho tanta reseña, bueno, me he dado mis mañas...
Pero finalmente recibí un tratamiento adecuado y quiero comerme París, todo lo que no pude antes...
La exposición que visité implicó caminar la mitad del Jardín de las Tullerías; el recorrido tuvo sus buenos kilómetros, y yo feliz.
Les cuento un poco primero sobre este Jardín emblemático de París:
En 1546 comenzaron los trabajos para la construcción del Palacio de las Tullerías. Fue ordenado por Catalina de Médicis, un vasto jardín de estilo florentino. Su nombre se debe a las fábricas de tejas (tuiles) que ocupaban el espacio antes de ser lo que ahora es.
Los jardines se convirtieron a un lugar de recepciones muy prestigiadas, donde los invitados podían disfrutar sus espacios verdes, adornados de fuentes y esculturas.
Cuando la corte francesa se trasladó a Versalles, el palacio (actualmente el Louvre) y los jardines quedaron en el abandono, y no recuperaron su esplendor hasta que la Corte volvió, ahora con un estilo inglés en los jardines.
Napoleón mandó construir el Arco del Carrusel para unir el Palacio del Louvre con los Jardines.
En 1871 todo fue destruido por un incendio durante la Comuna de París (un breve movimiento insurreccional que gobernó París del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871), pero finalmente fueron reconstruidos para ser lo que ahora son, jardines públicos para placer y disfrute de todo el que quiera.
Unas imágenes de la red:
Aquí una foto mía, con un día no tan azul:
Bueno, pues esta vez, y sólo por 4 días, en el Jardín se montó una exposición cuyo principal participante fue Chanel, que plantó unos 200 metros cuadrados de flores, las 5 principales que constituyen la esencia del perfume Chanel No. 5 (por eso el nombre): Jazmín de Grasse, Rosa de Mayo, Iris Pallida, Tuberosa, y Geranio rosa. Entra uno en ese jardín y ya siente bonito.
Unos datos: Los campos de la casa Chanel, ocupan 2.5 hectáreas, ultra protegidas. La época de recolección de flores sólo dura 80 días, y se necesitan, por ejemplo, 700 kilos de jazmín para lograr un kilo de esencia, la principal del perfume. Cada kilo tiene 8,000 flores (nada más hagan cuentas, luego por qué los perfumes cuestan lo que cuestan).
Los campos se encuentran en la región de Grasse (al sur de Francia, cerca de Cannes), de donde es originario este jazmín. De las 200 variedades de jazmín que existen en el mundo, sólo dos son utilizadas en perfumería: el jazmín Sambac y el que nos ocupa, el Grandiflorum (o jazmín real) . Su exquisito aroma puede percibirse al caer la noche o muy temprano en la mañana.
Pasa uno a un pequeño espacio donde puede oler las diferentes flores.
Y luego, por supuesto, la hermosa botella del perfume...
Y aunque es Chanel el principal expositor, en realidad se reúnen muchos productores de jardines, plantas, frutas, terrazas, y todo lo que tenga que ver con lo verde.
Este por ejemplo, que nos ofrece en un pequeño espacio, un jardín zen.
Esta terraza que bien podría estar en un último piso de algún edificio parisino...
Si además de lo verde les gusta la física, por qué no poner en su jardín una fuente con forma de remolino.
O hay quien prefiere una fuente con pulverizadores de agua, y unas peceras cilíndricas...
O plantas que no requieren ni agua ni tierra.
También había puestos de fruta o jugos, este estaba de lo más simpático:
Había una mesa llena de frutas que uno podía escoger para hacer su propio licuado, y luego, en una bicicleta adaptada para ello, hacer que la licuadora funcionara a fuerza de energía humana:
También había lugares donde podía uno fabricar sus propias velas con cera de abeja:
Como ven, me la pasé como enana.
Besos florales.
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