sábado, 15 de diciembre de 2018

Burdeos

Queridos,
Pues se nos acabó París. Quiero compartirles antes de seguir con esta reseña, que nos acabamos de enterar, que unos pocos días después de dejar el departamento, hubo una fuerte inundación en el piso de arriba del nuestro, y en plena noche se cayó el plafón del techo, en el lugar donde estaba nuestra cama. No sé qué hubiera pasado si hubiéramos estado allí, pero seguro nada bueno...
Así que con el gusto de estar bien y contentos, les comparto esta primera parada de nuestro viaje por el sur de Francia y el norte de España y Portugal, que será lo último que haremos antes de volver a México.

El recorrido a Burdeos lo hicimos en TGV, ese fantástico tren que nos llevó a tantos lugares, y miren a qué velocidad:


Sabíamos que el tiempo no nos favorecía, lluvia, viento y frío, pero la idea era descansar, comer y beber bien, y lo demás sería lo de menos.

Burdeos es hermoso, armónico, lleno de monumentos reconocidos por la UNESCO como patrimonio mundial, pero sobre todo, un lugar con gente amable y con ganas de dar un servicio excelente.


Las calles del centro están llenas de comercios elegantes, como este pasaje comercial. Una tienda de Lalique me impresionó por esta pieza:


México y sus calaveras andan por doquier...



Y como en todo Francia, las tiendas de chocolates están llenas de sorpresas. Si no, qué les parecen estas dos figuras de arriba.


Este es el Gran Teatro, y en verano, en la plaza, hay un enorme espejo de agua donde la gente viene a refrescarse del calor.

Y en esta misma plaza, encontramos esta escultura, de Jaume Plensa,


Miren lo interesante de la forma, vista de perfil:


Sorpresas hermosas se las encuentra uno a cada paso:




La Burdeos medieval se encontraba amurallada y seis puertas le daban entrada a la ciudad. Les comparto dos imágenes que pude captar:

La Puerta de Borgoña, que está frente al puente de Piedra, uno de los más bellos de la ciudad. Aquí la puerta:


Esta otra, también de las más famosas, la puerta de Cailhau, construida a finales del siglo XV:


Como pueden ver, sí tuvimos algunos momentos de cielo azul.


Me llamó la atención, al paso, esta plaza, cuyo santo debe ser socorrido por muchos...


En la Plaza Quinconces, se encuentra este monumento, a los Girondinos, (nombre que se les dio a varios diputados procedentes de la Gironda, que cayeron durante la Revolución Francesa), construido a finales del siglo XIX. La parte superior del monumento tiene una escultura que nos recordó mucho a nuestro Ángel de la Independencia.


Burdeos le debió su auge comercial a dos cosas, el vino y la sal. Aquí arriba la Place de la Bourse, donde se cobraban los impuestos por el comercio de ambos.



Esta es la Catedral de San Andrés. Un poco de historia:
La catedral tiene un origen románico. Fue construida a finales del siglo XI y consagrada en 1096 por el papaUrbano II. Fue concebida con una planta de cruz latina y una nave única de 124 metros de longitud. Originalmente albergaría cuatro campanarios, pero finalmente solo se construirían dos con sus agujas. La construcción de las dos torres restantes fue abandonada. El aspecto que toma la catedral por lo tanto es bastante pesado y grave, debido principalmente a los refuerzos con los que tuvo que ser construida, al estar situada sobre suelo de marismas. En 1137 la catedral fue escenario de la boda entre Leonor de Aquitania y el futuro rey Luis VII de Francia.

El interior no es tan impresionante como Notre Dame de París, pero tiene columnas policromáticas, más parecidas a Saint Germain des Près:


Y junto a la catedral, está la Torre de Pey Berland (el nombre se debe a su constructor), que es de hecho el campanario de la catedral, pero se construyó aislado de esta para evitar la vibración de las campanas (la mayor pesa 8 toneladas). Está construida en estilo gótico flamígero. Miren qué bonita:


Dimos un paseo de noche por el Puente de Piedra (en cuyo final, como les decía, está la puerta de Borgoña), y pude captar las fachadas que han sido objeto de tanto reconocimiento:





Y aunque hay mucha belleza en lo antiguo, también se encuentran esculturas modernas muy interesantes.

Y pasamos por este túnel varias veces, para llegar a nuestro hotel.


Por cierto, teníamos mucho tiempo en Francia sin comer carne de res buena, aquí nos dimos vuelo, sobre todo probamos una "madurada", que quiere decir, dentro de un refrigerador especial, que la conserva a aproximadamente 1.5 grados y entre 75 y 85% de humedad, durante casi 40 días, sin cobertura. Si uno ve la carne, parece seca y quemada, pero nos explicaron que esa parte (ya con muchas bacterias), se corta y se desecha; el sabor es algo simplemente indescriptible.

Pero lo que más nos gustó de la visita, fue el día entero que pasamos en La Cité du Vin, un museo "interactivo". Pero esa será la siguiente entrega.

Besos aquitanios.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Londres 3

Queridos,
Con esta nos despedimos de Londres. Dejé para el final los dos museos que visitamos, la Galería Nacional y el Museo Británico.
Ambos darían para días de visita, y hacerlo en un par de horas es triste, pero aún así se puede disfrutar mucho.
La colección de cuadros de Canaletto, Guardi o Belotto, (estos pintores venecianos que formaron parte de "La Vedutta", la corriente que casi calcaba las imágenes, y se hacía con una cámara oscura, que permitía esta exactitud)  que tiene la Galería es impresionante. Son de los autores que le dejan entrar a uno en la imagen, sentir el aroma y hasta la temperatura.
Ojalá se tomen unos minutos para observar estos siguientes:


Este cuadro es de Francisco Guardi, de 1770, El Palacio del Dogo, en el Molo desde el Estanque de San Marcos.

Es muy interesante ver el reflejo del agua si se observa de un poco más lejos, y si nos acercamos, miren cómo refleja las olas...


Miren este de arriba: se llama La Fiesta de San Roque, y es de Antonio Canaletto, de 1735.


Y aquí cambiamos a otro pintor que nos fascina, Joseph Mallord William Turner, y aquí hay de los mejores cuadros que hemos visto. Este de arriba, Rain, Steam and Speed: The Great Western Railway,
1844.




Miren este otro, también de Turner, Dutch boats in a Gale, 1801.


Este nos llamó mucho la atención. Observen la cara de los niños. Es de Joseph Wright of Derby, Experimento con un pájaro, en una bomba de aire, de 1768.

Ahora les comparto un par de cuadros de Rembrandt, entre muchos que tiene la galería,



Mujer bañándose en un arroyo (podría ser Hendrickje Stoffels), 1654.



Este cuadro parece ser la misma mujer que el anterior, Retrato de Hendrickje Stoffels, también de 1654.

Hay tanto que les compartiría, decenas de cuadros, pero no quiero cansarlos y pasamos al Museo Británico. 
En este museo tuvimos los mismos sentimientos encontrados que en el Pergamon de Berlin; asombro de que un museo pueda tener in situ semejantes piezas, y enojo de que no esté en los países a los que les corresponde. Me encantará leer sus opiniones, o escucharlas algún día con un vino en la mano...


La pura entrada al museo ya es majestuosa.


Hace mucho que queríamos ver La Rosetta "en persona". Les copio algunos datos:
La piedra de Rosetta exhibida en el Museo Británico.
MaterialGranodiorita
Altura112,3 cm
Ancho75,7 cm
Profundidad28,4 cm
Peso760 kg
InscripciónDecreto de Ptolomeo V en tres escrituras diferentes.
Realización196 a. C.
PeríodoPtolemaico
CivilizaciónEgipto helenístico
Descubrimiento15 de julio de 1799
DescubridorPierre-François Bouchard
Para quien quiera saber un poco de esta maravilla, también les copio la información de la Wikipedia:
La piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia de granodiorita inscrita con un decreto publicado en Menfis en el año 196 a. C. en nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica (egipcio que usaba el pueblo) y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en las tres inscripciones, con diferencias menores entre ellas, esta piedra facilitó la clave para el desciframientomoderno de los jeroglíficos egipcios.
Originalmente dispuesta dentro de un templo, la estela fue probablemente trasladada durante la época paleocristiana o la Edad Media y finalmente usada como material de construcción en un fuerte cerca de la localidad de Rashid (Rosetta), en el delta del Nilo. Allí fue hallada el 15 de julio de 1799 por el soldado Pierre-François Bouchard durante la campaña francesa en Egipto. Las tropas británicas derrotaron a las francesas en Egipto en 1801 y la piedra original acabó en posesión inglesa bajo la Capitulación de Alejandría. Transportada a Londres, está expuesta al público desde 1802 en el Museo Británico, donde es la pieza más visitada. 
Debido a que fue el primer texto plurilingüe antiguo descubierto en tiempos modernos, la Piedra de Rosetta despertó el interés público por su potencial para descifrar la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia, y en consecuencia sus copias litográficas y de yeso comenzaron a circular entre los museos y los eruditos europeos. La primera traducción completa del texto en griego antiguo apareció en 1803, pero no fue hasta 1822 cuando Jean-François Champollion anunció en París el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios, mucho antes de que los lingüistas fueran capaces de leer con seguridad otras inscripciones y textos del antiguo Egipto. Los principales avances de la decodificación fueron el reconocimiento de que la estela ofrece tres versiones del mismo texto (1799), que el texto demótico usa caracteres fonéticos para escribir nombres extranjeros (1802), que el texto jeroglífico también lo hace así y tiene similitudes generales con el demótico —Thomas Young en 1814— y que, además de ser usados para los nombres extranjeros, los caracteres fonéticos también fueron usados para escribir palabras nativas egipcias —Champollion entre 1822 y 1824—. 
Más tarde se descubrieron dos copias fragmentarias del mismo decreto, y en la actualidad se conocen varias inscripciones egipcias bilingües y trilingües, incluidos dos decretos ptolemaicos, como el Decreto de Canopus del 238 a. C. y el Decreto de Menfis de Ptolomeo IV, c. 218 a. C. Por ello, aunque la Piedra de Rosetta ya no es única, fue un referente esencial para el entendimiento actual de la literatura y la civilización del Antiguo Egipto y el propio término «Piedra de Rosetta» es hoy usado en otros contextos como el nombre de la clave esencial para un nuevo campo del conocimiento.
Desde su hallazgo la piedra ha sido objeto de rivalidades nacionales, incluida su transferencia de manos francesas a británicas durante las guerras napoleónicas, una larga disputa sobre el valor relativo de las contribuciones de Young y Champollion en su desciframiento y, desde 2003, demandas para el retorno de la estela a Egipto.

Miren esta figura enorme, un toro alado con cabeza humana, de los Asirios, entre 865 y 860 a.C
Aquí les dejo un detalle de la misma pieza, donde se aprecia la escritura cuneiforme:


Me impresionó también esta enorme puerta, Del Palacio de Shalmaneser III, en Balawat, entre 858 y 824 a.C
Qué tal esta figura de Rehuankh, en el Templo de Osiris, en Abydos, de 1860 a 1830 a.C.


Aquí la diosa Sekhmet, hecha en el reinado de Amenhotep III, en 945 a.C.


Este impresionante Friso de las Nereidas, probablemente construido por Arbinas, en el 380 a.C.



Y ni qué decir de las piezas de los frisos del Partenón (en estas dos imágenes de arriba, pero había mucho más). 
Al pobre Museo de Atenas, le dejaron muy poco después de los saqueos, entre el Louvre, el Pergamon y el Británico. Pero así es esto...
El museo es simplemente IMPRESIONANTE.

Besos culturales.

martes, 4 de diciembre de 2018

Londres 2

Queridos,
Pues sigue el recorrido.
Como les decía, la ciudad estaba llena de gente vestida con sus mejores galas militares, llenos de medallas y condecoraciones, algunos de bombín, en fin, que vimos de todo.
Caminamos un rato por los jardines que rodean el Palacio de Buckingham, que en otoño nos recordó a los colores hermosos de Canadá.


Al cruzar el puente, miren qué belleza, con el palacio al fondo:


Otro recorrido que nos gustó mucho fue el de la "City", la parte vieja de la ciudad.
Allí me enteré del gran incendio que arrasó con esta zona. Les comparto un poco de historia:

El Gran Incendio de Londres fue un fuego devastador que arrasó la ciudad de Londres en Inglaterra desde el 2 hasta el 5 de septiembre de 1666. El fuego destruyó el centro de la ciudad medieval dentro de la vieja muralla romana de Londres. Amenazó, pero no llegó, al nuevo distrito aristocrático de Westminster, el palacio real de Whitehall y la mayoría de los asentamientos suburbanos de Londres.1​ 
Fue una de las mayores calamidades de la historia de Londres. Destruyó 13 200 casas, 87 iglesias parroquiales, 44 antiguas Casas Gremiales, la «Royal Exchange», la Casa de Aduanas, la Catedral de San Pablo, el ayuntamiento de Londres, el palacio correccional del centro medieval y otras prisiones, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y Fleet, y tres puertas de la ciudad. Dejó sin hogar a unas 80 000 personas, un sexto de los habitantes de la ciudad en ese momento. La cifra de muertes por el incendio es desconocida, y se pensaba que había sido bastante pequeña porque solo algunas muertes fueron registradas. Este razonamiento ha sido desafiado recientemente considerando que las muertes de pobres y de personas de clase media no fueron registradas, y que el calor pudo haber incinerado a muchas víctimas sin dejar restos reconocibles.
El fuego se desató en la madrugada del 2 de septiembre de 1666. Comenzó en la panadería de Thomas Farriner (o Farynor) en Pudding Lane (Calle del Budín, en inglés), poco después de la medianoche del domingo, y se extendió rápidamente. El uso de la principal técnica contra incendios de la época, la creación de cortafuegos por medio de demoliciones, fue retrasado debido a indecisiones del Alcalde Mayor de Londres, Sir Thomas Bloodworth. Para cuando fueron ordenadas las demoliciones a gran escala en la noche del domingo, el viento ya había convertido el fuego de la casa en una tormenta ígnea que venció tales medidas.

Detalle de una pintura de 1666 del Gran Incendio de Londres de un artista desconocido, representando el incendio como pudo haber sido observado desde un barco. La Torre de Londres está a la derecha y el Puente de Londres a la izquierda, con la Catedral de San Pablo al fondo, rodeada por las llamas más altas.

El símbolo de la Vieja Ciudad es el Dragón, y hay varios que custodian esta milla cuadrada.

No conozco Buenos Aires, pero ahora me enteré que tiene su Ciudad Autónoma, igual que Londres tiene su City. Y la Reina tiene que pedir permiso para entrar. 
Es durante el “Espectáculo del Lord Major“, un desfile anual en el que celebran la elección de un nuevo alcalde, que se pasea por La City en una carroza de oro con más de dos siglos de antigüedad. Pero uno de los momentos más esperados, ya sea por ritual o demostración de poder, es cuando la Reina le pide permiso al Alcalde para poder ingresar a la milla cuadrada, para presenciar el evento.
Esta milla cuadrada conforma el centro financiero más importante de toda Europa. Esta porción de cuadras tiene su propia autonomía desde el año 886, y se rige con sus propios impuestos, alcalde, policías y normativas. La City lleva como símbolo el dragón, que son sus guardianes e indican las diferentes puertas de acceso a la misma.


Fue también la zona de los principales periódicos (que se han ido saliendo del barrio por cuestiones logísticas, y me imagino también porque el costo del metro cuadrado debe ser impagable), y de los abogados.

Una de las tardes soleadas subimos al piso 32 de la torre Shard, donde hay algunos restaurantes muy recomendables.
Nos tomamos una copa con Ane y Eulalia, y disfrutamos de un momento muy especial.



Aunque uno puede subir al mirador, en el piso 105, con esta altura nos conformamos, la vista no puede ser más hermosa, incluso desde el baño:


Y miren el pasillo del restaurante (el Hutong):


Todo un arte este lugar...


Aquí a la salida, frente a una figura que creímos que podría ser Shiva.

De allí nos fuimos a caminar por la zona de Covent Garden, y aunque no fuimos a la Ópera, nos encantó el barrio del tal manera, que si algún día volvemos, nos gustaría hospedarnos por allí.
Aún ya oscurecido, el Apple Market estaba a todo lo que daba.



Aquí una parte de la fachada de la Ópera:


Y aquí esta bella escultura, en una pequeña placita, al paso...



Aquí otra, dedicada a Ágatha Christie:


Y para terminar con esta segunda parte, la imagen de la estación de San Pancracio, que es una joya:


Besos antiguos.