viernes, 15 de junio de 2018

Los campos de Chanel en el Jardín de las Tullerías

Queridos,

No están Ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero siento que apenas llegué a París. Me explico: He tenido tantos problemas con mi rodilla derecha, que los paseos, y aún la más simple salida a hacer las compras se complicaron de tal manera, que pensar en una excursión como ésta, era casi impensable.
Se estarán preguntando cómo es que he hecho tanta reseña, bueno, me he dado mis mañas...

Pero finalmente recibí un tratamiento adecuado y quiero comerme París, todo lo que no pude antes...

La exposición que visité implicó caminar la mitad del Jardín de las Tullerías; el recorrido tuvo sus buenos kilómetros, y yo feliz.

Les cuento un poco primero sobre este Jardín emblemático de París:

En 1546 comenzaron los trabajos para la construcción del Palacio de las Tullerías. Fue ordenado por Catalina de Médicis, un vasto jardín de estilo florentino. Su nombre se debe a las fábricas de tejas (tuiles) que ocupaban el espacio antes de ser lo que ahora es.
Los jardines se convirtieron a un lugar de recepciones muy prestigiadas, donde los invitados podían disfrutar sus espacios verdes, adornados de fuentes y esculturas.

Cuando la corte francesa se trasladó a Versalles, el palacio (actualmente el Louvre) y los jardines quedaron en el abandono, y no recuperaron su esplendor hasta que la Corte volvió, ahora con un estilo inglés en los jardines.
Napoleón mandó construir el Arco del Carrusel para unir el Palacio del Louvre con los Jardines.
En 1871 todo fue destruido por un incendio durante la Comuna de París (un breve movimiento insurreccional que gobernó París del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871), pero finalmente fueron reconstruidos para ser lo que ahora son, jardines públicos para placer y disfrute de todo el que quiera.

Unas imágenes de la red:





Aquí el Arco  del Carrusel:


Aquí una foto mía, con un día no tan azul:


Bueno, pues esta vez, y sólo por 4 días, en el Jardín se montó una exposición cuyo principal participante fue Chanel, que plantó unos 200 metros cuadrados de flores, las 5 principales que constituyen la esencia del perfume Chanel No. 5 (por eso el nombre): Jazmín de Grasse, Rosa de Mayo, Iris Pallida, Tuberosa, y Geranio rosa. Entra uno en ese jardín y ya siente bonito.


Unos datos: Los campos de la casa Chanel, ocupan 2.5 hectáreas, ultra protegidas. La época de recolección de flores sólo dura 80 días, y se necesitan, por ejemplo, 700 kilos de jazmín para lograr un kilo de esencia, la principal del perfume. Cada kilo tiene 8,000 flores (nada más hagan cuentas, luego por qué los perfumes cuestan lo que cuestan).
 Los campos se encuentran en la región de Grasse (al sur de Francia, cerca de Cannes), de donde es originario este jazmín. De las 200 variedades de jazmín que existen en el mundo, sólo dos son utilizadas en perfumería: el jazmín Sambac y el que nos ocupa, el Grandiflorum (o jazmín real) . Su exquisito aroma puede percibirse al caer la noche o muy temprano en la mañana.

Pasa uno a un pequeño espacio donde puede oler las diferentes flores.


Y luego, por supuesto, la hermosa botella del perfume...

Y aunque es Chanel el principal expositor, en realidad se reúnen muchos productores de jardines, plantas, frutas, terrazas, y todo lo que tenga que ver con lo verde.

Este por ejemplo, que nos ofrece en un pequeño espacio, un jardín zen.

Esta terraza que bien podría estar en un último piso de algún edificio parisino...

Si además de lo verde les gusta la física, por qué no poner en su jardín una fuente con forma de remolino.

O hay quien prefiere una fuente con pulverizadores de agua, y unas peceras cilíndricas...

O plantas que no requieren ni agua ni tierra.
También había puestos de fruta o jugos, este estaba de lo más simpático:

Había una mesa llena de frutas que uno podía escoger para hacer su propio licuado, y luego, en una bicicleta adaptada para ello, hacer que la licuadora funcionara a fuerza de energía humana:

También había lugares donde podía uno fabricar sus propias velas con cera de abeja:


Como ven, me la pasé como enana.
Besos florales.

domingo, 10 de junio de 2018

Atelier des Lumières


Queridos,

Siempre que me atrevo a compartirles mis experiencias sé que nunca será lo mismo una imagen que estar allí. Pero en esta ocasión puedo estar segura de esto.
Esta exposición, un atrevimiento en una fundidora, donde estamos 500 personas reunidas y no nos estorbamos, y podemos caminar de un lado a otro y estar inmersos en la luz y el sonido, es un logro increíble.

Les doy un poco de historia del lugar:

La Fundidora de Chemin Vert se creó en 1835 durante la Revolución Industrial, por los hermanos Plichon (Jacques François Alexandre, e Hilaire Pierre). Su padre Alexandre, de familia de herreros, aprendió el oficio en la Fundidora de los hermanos Périer à Chaillot, que fabricaban máquinas de vapor, camiones, y crea su propia fundidora en 1808. Los hijos, siguiendo el ejemplo del padre, crean la suya respondiendo a las necesidades de la marina y los trenes, que requerían de piezas de herrería de gran calidad. La fábrica ocupa un terreno de 3126 metros cuadrados y empleaba 60 personas. La familia vivía en una casa aledaña que en 1880 fue demolida.


En 1859, en pleno éxito, Jacques François Alexandre les cede la fundidora a sus hijos Jean y Edouard. Este último preside la cámara de fundidores, caldereros (los que hacen calderas y silos) y mecánicos. Lo hacen Caballero de la Legión de Honor.
En 1882  se abre una sucursal en la calle Grenelle, en el distrito 15. Fue un negocio próspero que siguió 4 generaciones...


En 1929, debido a la crisis internacional y al desarrollo de materiales plásticos que sustituyeron la herrería, la fundidora cierra y el inmueble se vende a la familia Martin, los propietarios actuales.

El proyecto:

En 2013, Bruno Monnier, presidente de Culturespaces, después de haber montado un espectáculo similar en Baux-des-Provences, tiene la idea de crear algo así en París. La familia Martin se enamora del proyecto y les renta la fundidora.


Cuatro años más tarde, después de muchos trabajos, el Atelier des Lumières abre sus puertas al público con tres exposiciones: Gustav Klimt y Hudertwasser, realizadas por Gianfranco Iannuzzi, Renato Gatto y Massimiliano Siccardi, y POETIC_AL, instalación contemporanea propuesta por el colectivo Ouchhh.

Muchas empresas se involucraron en el proyecto, entre ellas bancos, tiendas, canales de televisión, y por supuesto el gobierno francés también puso su grano de arena.

Estas dos siguientes fotos están tomadas del sitio, difícilmente verá uno el lugar así:
Esta siguiente foto está tomada del sitio, difícilmente verá uno el lugar así


Como les decía, no es posible hacerle honor al lugar con fotografías, y aún con los pequeños videos que les grabé, pero estoy segura que los dejaré con ganas de visitarlo.






El lugar es enorme, uno se pasea de un lugar al otro, y cada rincón proyecta una imagen que se desplaza y cambia constantemente.

Ahora les comparto un video de un minuto:

http://www.youtube.com/watch?v=3W1BO6WASgo






En cuanto a la exposición les cuento:

Conmemorando el centenario de la desaparición de Gustav Klimt, uno de los grandes representantes vieneses de la pintura del siglo XIX, la exposición muestra su época dorada, sus retratos y sus paisajes. Así mismo, se exponen obras de Egon Schiele y de Friedensreich Hundertwasser, que estuvieron muy influenciados por la obra de Klimt.





PoE



Otro video de un minuto:

http://www.youtube.com/watch?v=h454ZF6n67U

Se puede subir por unas escaleras y tener una vista desde arriba, fantástica:







Esta imagen de arriba la tomó Marisa, y se ve al público prácticamente caminando dentro de la calle que se proyecta...


Esta también de Marisa, que captó a Ramoncito paseando...

Otro video:

http://www.youtube.com/watch?v=r97zGT7cYBg

Y luego nos divertimos tomándonos fotos con el fondo colorido:






Y perdonen que insista, nada de lo que vean aquí le hace justicia a la exposición. Dura aproximadamente una hora, que se va como agua y salimos de allí mejores personas.

Besos mágicos.

domingo, 3 de junio de 2018

Luxemburgo y los tíos

Queridos,
Tuvimos la alegría de que nos visitaran Jaime y Marisa Macouzet, tíos de mi parte, pero él y Ramón estudiaron juntos desde la primaria, lo cual nos hace amigos de la infancia, además de ser quienes me hospedaron el mes que me quedé en Querétaro por mi operación del hombro, así que son una pareja que nos hace felices ver.

Esta vez vinieron a París con los Villagómez, amigos de muchos años...


Hicimos un paseo por los hermosos jardines de Luxemburgo y los llevé a conocer la que a mí me parece la fuente más hermosa, la de los Medicis o de Los Amantes:


Aunque es tan bella y famosa, en general sorprende que siempre puede uno encontrar una silla para sentarse a disfrutarla. Yo me había inventado una historia al ver los personajes, pero la real es la siguiente: Polifemo, un cíclope de la mitología griega, se enamoró de Galatea, que a su vez estaba enamorada de Acio. Un día Polifemo los espía y los encuentra "retozando" en la playa, y en su furia de celos le rompe la cabeza a Acio con una piedra y de la sangre de éste, Galatea hace que surja el río Acio, cuyo cauce llega hasta el mar, en Sicilia. Aquí la escena:


En el amor y los celos poco se ha inventado, excepto porque ya no se pueden andar rompiendo cabezas nomás así...

Después de la fuente, visitamos el Museo de Luxemburgo, que esta vez tiene una exposición de Tintoretto, de una época particular, sus primeros años de pintor (empezó básicamente en la adolescencia, a los 16 años).
La exposición conmemora los 500 años de su nacimiento.

Nació el 29 de septiembre de 1518  en Venecia, hijo de un tintorero, y aunque su nombre de pila fue Jacopo Robusti, adquirió ese sobrenombre debido precisamente a la profesión de su padre.

Marcado por la determinación y la ambición de triunfar, desde esos primeros años como pintor logró su independencia, teniendo su propio taller.
En una Venecia cosmopolita, marcada por grandes pintores, impresores y críticos exigentes, darse un lugar no fue nada sencillo.

A pesar de ser uno de los grandes nombres de la historia de la pintura, Tintoretto no ha merecido tradicionalmente mucha atención por los museos e instituciones. Por un lado la escasez de exposiciones dedicadas a él se explica por razones logísticas, ya que muchas de sus obras maestras son lienzos de gran formato y se encuentran en Venecia en los edificios para los cuales fueron concebidas. Por otro, también hay motivos para la polémica, teniendo en cuenta su enorme producción, a menudo confundida con la de discípulos e imitadores. Tales dificultades han retraído a museos, que generalmente sólo planifican muestras parciales.

Este cuadro, su autorretrato es uno de los más famosos.


Este otro,  de sus más conocidos, La Adoración de los Magos, (lo pintó antes de los 20 años) se encuentra en el Museo del Prado en Madrid.


Se nota una gran influencia de Tiziano, uno de los grandes pintores venecianos y maestro de Tintoretto. Aunque su ambición lo llevaba a querer igualar a los otros grandes la época como Rafael, Miguel Angel...

Este siguiente, se llama El laberinto del amor, una alegoría de la vida humana. El cuadro fue prestado de la Royal Collection Trust, de Su Majestad la Reina Isabel II, Muestra del Wallraf-Richartz-Museum.


Lo empezó a pintar en 1538 y lo terminó en 1552...



¿Les recuerda a algún pintor holandés de la época?

Como retratista fue grande y reconocido, aquí la muestra:


Este retrato, de Andrea Calmo (1555) nos deja ver su maestría para "lanzar" desde la oscuridad una cabeza, con el fondo negro y haciendo resaltar sólo algunos detalles de la ropa. Marisa me decía (ella es pintora, y muy buena), que una de las cosas más difícil de lograr, es el color de la piel.


Este otro, de Lorenzo Soranzo, de 1547. El autor realizó varios para la familia Soranzo, este parece ser uno pintado en vivo, y como preámbulo  para uno más oficial. Noten de nuevo la maestría para darnos las sutilezas de los negros en las ropas.


Este supone ser del padre del pintor, Gianbattista Robusti, el cuadro podría haber sido pintado en 1547, y aunque hay dudas, su padre murió en 1550, así que no puede ser muy posterior. Una vez más, la maestría para mostrarnos con sutileza la piel, los botones, el anillo...

Estos dos cuadros siguientes fueron hechos para estar en un techo:


Fueron encargados por Vettor Pisani, que, con motivo de su boda, quiso arreglar su casita veneciana. Este de arriba, Júpiter y Semele.

Este siguiente, Decalión y Pirra, frente a la estatua de la diosa Temis.





Este de arriba, de la Sagrada Familia me llamó mucho la atención. Pintado sobre madera, y sólo detallado el San José, pareciera que fue una muestra para vender otro, simplemente mostrando cómo podría quedar terminado, queriendo impresionar a algún comprador interesado...





Como en casi todas las exposiciones temporales, no sólo hay obras del autor, sino también de las que presumen ser de su taller. Este es el caso de la escultura de Sansón y los dos filisteos, de Daniele de Volterra, entre 1550 y 1555. Me impresionó la maestría del torso girado y los detalles. Por eso les incluyo dos imágenes, tomadas desde dos ángulos diferentes. Noten la cabeza de uno de los filisteos, debajo del pie de Sansón.

En 1550, la reputación de Tintoretto ya está bien establecida, y se multiplican los encargos de obras. Entre 1551 y 1556, dedica mucho de su trabajo a  imágenes de mujeres, siendo sus temas la mitología  griega o el Génesis.
Esta siguiente, Judith y Holofernes, que se encuentra normalmente en el museo del Prado,  me impresionó por su fuerza.


En fin, que aunque aquí se muestran sólo obras de sus primeros años, a Tintoretto le esperan trabajos más prestigiosos para La Madonna dell'Orto, la Scuola Grande di San Rocco o el Palacio de los Dogos. Se impone en Venecia como uno de los grandes, y puede decirse que fue uno de los representantes que lograron el paso del Renacimiento del siglo XVI al Barroco del siglo XVII.

Es lindo llenarse los ojos de arte.

Y para cerrar con broche de oro la visita, cenamos, invitados por ellos, en Au Pied de Cochon, rico restaurante, que por cierto, nos acabamos de enterar que no cierra NUNCA, creo que es el único restaurante en París, abierto las 24 horas.


Besos parisinos.