sábado, 18 de noviembre de 2017

Estocolmo

Queridos,

Este fue el último puerto que tocamos, y el que más nos gustó. Una vez más, conocimos la ciudad gracias al Turibús y al barquito, y luego nos bajamos en lo que nos pareció interesante.


Es una belleza, limpia, ordenada, colorida, elegante...

Un poco de historia:

Es la capital y ciudad más grande de Suecia.
La ciudad de Estocolmo es administrativamente un municipio de la provincia de Estocolmo, con una población de 1 372 565 habitantes (2012), 2,1 millones en su área metropolitana. En el índice global de las ciudades 2008, ocupa el puesto 24 en el mundo, el número 8 en Europa y el número 1 de toda Escandinavia.
Estocolmo es a menudo conocida por su belleza, sus edificios y arquitectura, su agua limpia y abierta y sus numerosos parques, jardines y canales. Forma parte del grupo de ciudades conocidas vulgarmente como las «Venecias del Norte». Como capital del Estado, Estocolmo es la sede del Gobierno, el Parlamento (Riksdag), el Tribunal Supremo de Justicia (Hōgsta Domstolen). Alberga también el Palacio de Drottningholm, residencia oficial y despacho del jefe de Estado, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. La ciudad fue premiada con el título Capital Verde Europea 2010.

Uno de los edificios hermosos es el Palacio Real:


El palacio de Estocolmo (en suecoStockholms slott) es la residencia oficial y el mayor de los palacios de la monarquía sueca. (La residencia privada de la familia real es el palacio de Drottningholm). El palacio de Estocolmo está situado en Stadsholmen (“isla de la ciudad”), en Gamla Stan (la ciudad vieja) en la capital, Estocolmo. Su vecino es el Riksdag o Parlamento Sueco. (Esta foto tomada de la red). Esta siguiente es mía.


Aunque sólo pasamos con el autobús, nos encantó la arquitectura del Museo Nórdico. Como tenemos ganas de volver a esta ciudad, ya tendremos oportunidad de entrar...


Algunas de las cosas que vimos desde el barco y no puedo decirles qué son, pero se las comparto:





El Museo Vasa (que tampoco visitamos) es algo muy interesante:


En él se puede ver un barco de guerra del siglo XVII (el Wasa) con una curiosa historia: se hundió recién acabado de construir, en 1628, a 1300 metros de los astilleros. La causa fue simplemente que el barco fue demasiado inestable para poder navegar (en todos lados se cuecen habas). Fue rescatado en 1961. Fabián y Fer lo visitaron y nos lo recomendaron mucho.
Dos cosas interesantes que aprendimos es que en Suecia el agua es limpísima, y que las personas que pasan frente a un sembradío pueden tomar la verdura o fruta que quieran, siempre y cuando no hagan destrozos...

Pues después del barco nos fuimos a la zona antigua de la ciudad, en el camino nos encontramos con un señor disfrutando eso de las aguas limpias, simplemente pescando:


y conforme caminábamos nos íbamos encontrando con esculturas o construcciones fascinantes:







Majestuoso, ¿verdad?

Y luego nos perdimos por las callecitas hasta encontrar un restaurante...

Y, como el que busca encuentra, dimos con uno pequeño en una esquina, que resultó una maravilla:

Miren estas tapas, con lasaña de ciervo, salami de jabalí, paté de salmón (que seguro el día anterior aún nadaba contra la corriente), y un "bocadillo" (esa especie de hot dog) exquisito... 
Comimos más de la cuenta y luego seguimos caminando para digerir un poco mejor. Al paso, encuentra uno los canales que no puede uno dejar de ver...
Frente a un café vimos que había muchos niños que se montaban en este león, yo eché a volar a mi niña, y también me subí para la foto:



De allí nos subimos al barco de nuevo, tristes de saber que se acababa la aventura, pero felices de llevar los ojos tan llenos de belleza. Y al salir nos despidió este atardecer:

Así es la llegada y la salida, llenas de casitas aisladas unas de otras, dignas de cuento.
Con esto, queridos, termina el relato de este viaje que recomiendo ampliamente a quien quiera llenarse el corazón de alegría.

Besos marinos.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Museo Hermitage

Queridos,

Y seguimos en Rusia. Esta vez llegamos a San Petersburgo. Aquí, dado que no teníamos visa, sólo podíamos pasear con un guía (que iba pendiente de todos), y decidimos entrar al Hermitage. Nuestro segundo paseo iba a ser una cena en el barquito que nos llevaba por las principales atracciones cerca del río, pero por razones desconocidas cancelaron este tour, así que al final fuimos dos veces al museo. La primera vez, y por una gran suerte,  estaba cerrado al público, y lo abrieron sólo para nuestro grupo.
El segundo día por comparación pudimos darnos cuenta del privilegio que eso representó. Por otro lado, y como sólo podíamos visitarlo acompañados por el guía, el recorrido tocaba los "high lights", de manera que vimos lo que ellos decidieron. Pero aún así nos mostraron cosas hermosas.

Un poco de historia:
Su nombre significa "Refugio del Ermitaño". Es una de las mayores pinacotecas y museos de antigüedades del mundo. La colección del museo ocupa un complejo formado por seis edificios situados a la orilla del río Neva, siendo el más importante de estos el Palacio de Invierno, residencia oficial de los antiguos zares
Aquí una imagen del Palacio, tomada de la red:


El resto del complejo arquitectónico lo forman cinco edificios, entre los que se encuentran el Palacio Menshikov, el Edificio del Estado Mayor y un recinto para almacenamiento abierto. El museo se formó con la colección privada que fueron adquiriendo los zares durante varios siglos, y no fue sino hasta 1917 cuando fue declarado Museo Estatal.
Su colección, formada por más de tres millones de piezas, abarca desde antigüedades romanas y griegas, a cuadros y esculturas de la Europea Occidental, arte oriental, piezas arqueológicas, arte ruso, joyas o armas. Su pinacoteca está considerada una de las más completas del mundo.


Ya el pasillo de entrada nos muestra esplendor...


y sólo mejora...


Nos llevaron a una exposición temporal de trajes en la época imperial:




Ya me puedo imaginar lo que era ir caminando dentro de algo así...




Este candelabro, de unas cuantas toneladas, subía y bajaba para encender las velas, un sistema muy avanzado para la época.

Miren el detalle de estas puertas de carey y oro:


Algunas obras hermosas que vimos en la pasada...





Esta me sorprendió, ¡ estaba debajo de una mesa ! que seguramente en los eventos tendría mantel...

Vimos varias maravillas de Rembrandt (una cantidad sorprendente, como en ningún otro museo), entre ellos este cuadro, El regreso del hijo pródigo, que hace años quería ver.




Otro, que sólo muestra el maravilloso manejo de la luz que tenía este enorme pintor:


Retrato de anciana.


Este, de Constantino Van Resen, El desprecio de Hagar, de la misma época y escuela de Rembrandt.

También vimos varios de "La Vedutta", una época en Venecia donde la pintura adquirió una exactitud formidable, gracias a que se hacían con una Cámara Oscura, que reflejaba la imagen a través de espejos, sobre un papel blanco, en la que casi se calcaba la imagen, para luego darle color. Algunos de sus representantes fueron Antonio Canal (Canaletto), Francisco Guardi y Bernardo Bellotto. (He abordado el tema de la Vedutta antes, porque me apasiona). Aquí algunas de las obras:


Este de arriba, de Canaletto, La recepción del embajador francés en Venecia, de 1774. Ojalá puedan apreciar los detalles, dan una idea clara de lo que era la vida de la época.

Abajo, de Bernardo Bellotto, Pirna, desde el costado derecho del Elba, de 1768.



Este de abajo, también de Bernando Bellotto, El Nuevo Mercado en Dresden. de 1761. Algo interesante que supimos es que, dada la destrucción total de Dresden en la Segunda Guerra Mundial, fue gracias a los cuadros de la Vedutta, que se pudo reconstruir.




Otras obras que nos impresionaron mucho fueron estos cuadros, hechos a base de pequeños mosaicos:


Este de arriba, Gruta en Tivoli, de Giacomo Raffaelli, 1817 (?).



Este, Templo en Tivoli, del mismo autor y año, (el año con la misma duda).



De este de arriba no tomé la ficha.

Nos llevaron también a la Sala dorada, que tiene una colección de joyas inigualable, pero no permitían fotos.

El guía nos hizo ver que esta figura se parece mucho a Putin (y aunque no lo crean, ¡¡ sí fue el guían el que nos lo mostró !!)



Gozamos la visita, aunque como les decía, el segundo día ya no íbamos tan solos...


De regreso, paramos en una enorme tienda de artesanía rusa, donde abundan las pieles, el ámbar y por supuesto, las famosas Matrushkas, que me hicieron pensar mucho en Moni...


Fue muy interesante ver cómo las pintan.

Ya de regreso comprobé que los perritos peinados se encuentran en cualquier lado del mundo:


Besos de arte.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Tallin

Queridos,
Pues seguimos con el Báltico, y llegamos a Tallin, la capital de Estonia.

Un poco de historia:
Ocupa una superficie de 159,2 km² en los que habitan 446.055 habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada de Estonia (con 1,300,700 habitantes) y su principal puerto. Está situada en la costa norte del país, a orillas del golfo de Finlandia, a 80 km al sur de Helsinki.
Tallin es el centro político y económico del Estado. La ciudad alberga la sede del Riigikogu (Parlamento de Estonia), el palacio presidencial y los ministerios. Además, en ella se encuentran radicadas la bolsa y las principales empresas del país.



La ciudad surgió como un puerto comercial en la ruta marítima que unía Europa Occidental con Rusia y conoció su máximo apogeo como ciudad hanseática en plena Edad Media. Tras la independencia de Estonia en 1991 Tallin ha vuelto a resurgir, esta vez por medio del turismo y la apuesta firme por las nuevas tecnologías.

Dada su geografía, como punto estratégico entre Escandinavia y Rusia,  ha estado en diferentes épocas en poder de los suecos, daneses, alemanes y rusos.

Como ya es nuestra costumbre, al bajarnos del barco tomamos el Turibus (Hop-on hop-off, que en este caso tiene 3 recorridos), desde nos dimos cuenta de lo que podía ser interesante. Ciertamente hay bastante del primer recorrido que nos pareció anodino, y después de todo el trayecto nos bajamos cerca del centro, que le llaman Ciudad  Vieja. 

Se puede entrar por la puerta de Viru,



o por otras callecitas más escondidas,



Como les decía, mucho del interés se encuentra en esta zona. Compartimos un rato con Fabián y Fer,


Fabián ya conocía y nos recomendó el restaurante Draakon, donde puede uno comer como si estuviera en la época medieval,


comiendo con las manos si hace falta...

Como no teníamos hambre, me conformé con "moverle a la sopa".


Hay muchas cosas que hacer en Tallin (que nosotros no hicimos), museos, paseos, parques, iglesias...

Nos limitamos a darle una vuelta a la ciudad vieja y a "sentir" el lugar. Y así uno siempre acaba encontrando cosas interesantes y divertidas.


Esta callecita estaba llena de tiendas de artesanos de la región, de lana, cuero, fierro o cerámica, como esta señora a la que le compramos un par de piezas y nos las envolvió muy orgullosa, enseñándole a su hija cómo hacerlo:


También nos mostró un libro en el que expone la calidad de su trabajo.


Otros rincones lindos:





Aquí pensando en nuestros perros salchichas queridos (y ya en otra vida...).

Tomamos de nuevo el Turibús y esta vez nos llevó por una parte más moderna de la ciudad, con casas muy bonitas, en medio del bosque, y una de las paradas es la Torre de la Televisión, a la cual se puede subir (aunque no lo hicimos), esta foto de la red:



Otra escultura que nos gustó fue la Russalka (esta imagen también de la red, porque desde el autobús estaba difícil):


Esta, más moderna nos llamó aún más la atención, no tanto por su belleza, sino por su significado:


Es un homenaje a Charles Leroux, un paracaidista americano que se lanzaba desde un globo aerostático. Nació en Connecticut en 1856, y murió aquí en Tallin, el 12 de septiembre de 1889. Había tenido un exitosa gira por Europa y esta sería su última exhibición. Los vientos estaban muy fuertes, y a pesar de esto, aprovechando una pequeña mejora en el clima, decidió lanzarse. El paracaídas no se abrió y eso acabó con su vida. La escultura entonces, es precisamente la imagen de ese paracaídas enredado...

Terminamos el recorrido con esta imagen del puerto de Tallin:


Besos estonios.