domingo, 20 de agosto de 2017

Fougères

Queridos:

Como les decía, esta ciudad nos dejó tan encantados que decidí reseñarla aparte.

Lo primero que nos encontramos al llegar, es una de esas maravillas del arte urbano, un muro enorme pintado;  hemos visto muy pocos en vivo, aunque muchos en fotografías:



Un poco de historia:

Fougères (en galo Foujerr, en bretón Felger) es una ciudad de Francia situada en la región de Bretaña y en el departamento Ille y Vilaine.
La creación de Fougères remonta a la Edad Media. La primera mención del castillo de Fougères data de finales del siglo X, cuando era una simple edificación de madera sobre un espolón rocoso que controlaba el valle del Nançon. Entorno al mismo surgió la población de la ciudad baja, si bien a partir del siglo XII comienza a surgir la ciudad alta, quedando la ciudad organizada en dos parroquias: Saint-Sulpice y Saint-Léonard.
El castillo sigue agrandándose mientras tanto, acorde a su papel estratégico como plaza fuerte de la frontera del ducado de Bretaña, lo que no excluye que sus señores busquen a veces el favor del reino de Francia y que Fougères sufra diversos episodios armados durante todo el resto de la Edad Media, hasta su definitiva anexión a Francia en 1488.


El castillo es de cuento, qué hubiéramos dado, de niños, por haber hecho una visita así...
Está doblemente resguardado, no sólo por las murallas sino por el foso natural que genera el río Nançon.


Construido entre los siglos XII y XV, es uno de los más imponentes de Francia. Abarca dos hectáreas, tiene tres líneas de murallas y se encuentra en buen estado de conservación. Estaba unido a la ciudad alta por unas murallas que permitían el repliegue de los defensores.

Es uno de los conjuntos medievales más imponentes y mejor conservados no sólo de la región, sino de toda Francia.




Es muy interesante pasar por estas puertas, construcciones casi milenarias llenas de historia, pero ¿se les antojaría haber vivido en esa época? A mí no, aún siendo la princesa...


Esas ruedas se utilizaban para generar energía (ahora tan de moda, las energías "renovables"),  seguro cerraban alguna de las puertas que aislaban el castillo...


Aquí literalmente, una ventana al cielo...


Rendijas y ventanas por donde uno se asome, (aunque antes no eran sólo adorno, las usaban para disparar).

Por cierto, el nombre "Fougères" viene de la planta, que en español significa "helecho". Hay un parque público con una hermosa colección de ellos:








Y donde pasa el agua (¡y miren que pasa!),  nacen los helechos...


En el jardín público puede uno quedarse muchas horas, simplemente escuchando la "orquesta" del agua corriendo...


Por donde quiera que uno vaya, callecitas y puentes. Les comparto unas cuantas calles:



No importa a dónde lleguen, el chiste es recorrerlas, un poco como la vida...








De sueño este lugar.

Ahora un par de puentes:



No quiere uno irse de allí...


Muy cerca del castillo, se encuentra la iglesia de Saint Sulpice (por cierto, debe ser muy venerado este santo, porque hay muchas iglesias con su nombre en Francia). Por dentro no vale mucho la pena, pero por fuera es una joya.

Algunas casas están todavía cargadas de historia:


En el camino nos sorprendió mucho encontrar un árbol de kiwi, ¿lo conocían? Yo no, pensé que esta fruta sólo se daba en Nueva Zelanda. Ya ven que no...



Ganas de alzar la mano y llevarse uno...


Al sentarnos a comer, vimos a esta señora, que no tenía menos de 80 años, con su bicicleta. Llegó con quien creemos era su hijo, y hablaban holandés. Cómo sorprende la cultura de la bicicleta que tienen...

Otro detalle hermoso al pasar:


Y como les decía al principio, todo este viaje se originó para ir a la exposición de Pastel, y la demostración que Patrice Latger hizo en ella. Aquí la foto que escogió para pintar:


Aquí el proceso:




La demostración dura aproximadamente dos horas, y aunque el cuadro se termina en su casa, da una idea bastante clara de lo que se puede hacer. 
Después de la clase, el domingo, emprendimos la retirada a nuestra bella ciudad.

Al volver a París, Ramón poniendo en práctica lo aprendido...




Salió bueno el alumno.
Besos felices.

lunes, 14 de agosto de 2017

Rennes y Saint Malo

Queridos:

Este fin de semana nos desatamos. Con el pretexto de seguir al profesor de pintura (pastel) de Ramón, Patrice Latger, (que nos ha invitado a varias exposiciones y en especial aquí, una demostración en vivo de cómo pintar un cuadro, a partir de una fotografía), tomamos el TGV y nos lanzamos. La exposición fue en Fougères, y nos sorprendió tanto que la voy a reseñar aparte, pero el tren llegaba a Rennes, así que aprovechamos a pasear un poco por la región de la Bretaña. Un poco de información:

Bretaña (en francésBretagne, en bretónBreizh, en galóBertaèyn) es una de las trece regiones que, junto con los territorios de Ultramar, conforman la República Francesa. Su capital y ciudad más poblada es Rennes. Está ubicada en el extremo oeste del país, limitando al norte con el canal de la Mancha, al noreste con Normandía, al sureste con la región del Loira, al oeste con el golfo de Vizcaya (océano Atlántico).

Rennes nos gustó, pero no encontramos el mismo sabor que los otros dos lugares. Llegamos el viernes en la noche, y había un espectáculo de luz y sonido en el Parlamento, sobre la llegada del tren de alta velocidad. Pensé mucho en mi hijo Juan, y su pasión.

Les comparto unos segundos del show:

https://youtu.be/P6Dax_or8yw


Caminamos por las calles del centro en la noche, que aunque tenía mucha vida, encontramos casi todo cerrado para cenar...

Les comparto la imagen de la catedral de San Pedro:


Otra del Parlamento de día (tomada de la red):




A una pocas cuadras del centro hay un parque, al que desgraciadamente sólo pudimos caminar unos minutos, el Parque Tabor. Un poco de historia:

Situado cerca del centro de la ciudad, es un parque público construido en más de diez hectáreas cuya particularidad es mezclar un jardín francés, un jardín inglés y un gran jardín botánico. Su nombre hace referencia a una montaña con vistas al mar de Galilea en Israel, el Monte Tabor.

Desde su origen como jardín privado para los monjes de Saint-Melaine hasta sus sucesivas ampliaciones, se ha convertido en uno de los lugares emblemáticos de la ciudad.

Es un placer ver la cantidad de personas que lo disfrutan. ¿Hace cuánto que no nos sentamos a leer un libro, con el agua como única música de fondo?



¿O a ver el nombre de un árbol, raro y hermoso?



Este por cierto, se llama Cornus Controversa Variegata...

Un par de imágenes más:







A la mañana siguiente, después de intentos fallidos de un buen desayuno (¡acabamos tomando un muffin con huevo en McDonald's!!!) nos fuimos a Saint Malo.
Habíamos ido hace unos años con Lilly y Luis Fernando, de pisa y corre, y teníamos muchas ganas de volver.
Llegamos temprano, indispensable para que no haya un hervidero en las calles. Un poco de información sobre la ciudad:

Estación balnearia conocida por su ciudad cercada y su relación con el mar, la ciudad es una de las más visitadas de Bretaña y su población alcanza los 200 000 habitantes en verano.​ Fruto de una rica historia marítima, es un puerto importante (de recreo, de pesca, de comercio y de viajeros) y un centro económico. Su centro histórico tiene la particularidad de estar amurallado completamente, con una construcción que remonta al siglo XIII.





 Y un poco de historia:

Prehistoria y antigüedad:
La historia de Saint-Malo se remonta a la época gala: los corosiolitas ocuparon el sitio en primer lugar, llamándole Aleth. Bajo la influencia romana la ciudad de Corseul (tierra adentro) se desarrolla quitándole habitantes y recursos a Aleth, pero sigue siendo un puerto importante, a tal punto que en el siglo III de nuestra era, los romanos deciden fortificarla. 

Cuando se retiró el ejército romano (16 de enero de 423) Aleth sufre de varios ataques venidos del norte. 
El nombre Saint-Malo viene del monje galés Mac Low (que llegó a ser obispo de Aleth), que se instala sobre la isla. El nombre data del año 541.



Edad Media:
Los repetidos ataques normandos hicieron que su población se refugiara progresivamente en Saint-Malo. Este creció y se configuró durante el resto de la Edad Media como un importante puerto que disfrutó de su situación a caballo entre el ducado de Bretaña y el reino de Francia. Es así como pasó varias veces del dominio bretón al francés a finales del siglo XIV y durante el siglo XV, conservando sin embargo una marcada autonomía que le llevó a declararse independiente durante breves periodos. Buena prueba de este espíritu de independencia es el lema: "Ni bretón ni francés: malvino soy" (Ni Breton ni Français, Malouin suis).




Aquí una imagen del rosetón de la catedral, que por cierto tiene vitrales modernos muy hermosos:



Edad Moderna:
El 11 de marzo de 1590, Saint-Malo ploclama su independencia del Reino de Francia (1594-1791) y se vuelve la República de Saint-Malo el episodio de cuatro años se terminará el 5 de diciembre de 1594 con la conversión al catolicismo del rey Henri IV.

Mapa inglés representando Saint-Malo.
Tras la anexión definitiva del ducado de Bretaña a Francia, y con el descubrimiento de América y el desarrollo de los intercambios comerciales ultramarinos, Saint-Malo se convirtió en un emporio económico. Tuvo numerosos comerciantes y armadores que actuaron en Europa y las Indias, y con las fortunas que acumularon construyeron en los alrededores de la ciudad mansiones rurales demoninadas malouinières. De esta época datan personajes famosos como Jacques Cartier (descubridor de Canadá) o corsarios como Duguay-Trouin y algo más tarde Surcouf.



Nos dio mucha emoción ver la bandera de Quebec, en honor precisamente a Jacques Cartier, ondeando frente al mar:

El desarrollo de Saint-Malo es frenado por la Revolución francesa. El episodio más traumático fue el fusilamiento de 60 "contra-revolucionarios" en las dunas del tulard de la Armada vendeana en diciembre de 1793. El más joven tenía 16 años, el mayor 19.

Siglo XIX y comienzos del XX
Tras los episodios revolucionarios, Saint-Malo continuó su tradición marítima con el desarrollo de la pesca en alta mar, que hasta bien entrado el siglo XX fue una de las actividades principales de la ciudad. Sin embargo el turismo balneario arribó a la ciudad a mediados del siglo XIX e hizo que Saint-Malo fuera una de las estaciones balnearias más preciadas de Europa. René de Chateaubriand, un escritor romántico de las corrientes del siglo XIX, nació aquí, y sería finalmente enterrado en una tumba situada en la isla del Grand Bé. (Por cierto, una de las versiones del nombre del filete es que el cocinero del escritor inventó la receta).
Fruto del mencionado doble desarrollo económico, Saint-Malo se transformó a finales del siglo XIX y comienzos del XX: aparecieron numerosas mansiones y residencias secundarias a lo largo del Sillon, en Saint-Servan, Paramé y Rothéneuf, y el puerto se cerró finalmente mediante esclusas para impedir que estuviera sujeto a la acción de las mareas y hacer más eficaz el comercio marítimo y la pesca.
Segunda Guerra Mundial
Tras el Desembarco de Normandía y el avance aliado hacia Bretaña, las tropas alemanas se hicieron fuertes en Saint-Malo. Las tropas estadounidenses bombardearon intensamente la ciudad antes de que el general Andreas Maria Karl von Aulock se rindiese. En esta acción se utilizó por primera vez el napalm. La mayor parte de intramuros, así como el puerto, quedaron devastados.

Actualidad
Tras una restauración en estilo llevada a cabo pacientemente durante dos décadas, la vieja ciudad corsaria volvió a ocupar un lugar importante entre los destinos turísticos del norte de Europa, hasta el punto de que suele duplicar o triplicar su población durante el periodo estival. Además del turismo, la ciudad ha sabido desarrollar una importante actividad industrial, lo que la sitúa como una ciudad de pequeño tamaño (apenas 50 000 habitantes) pero de gran dinamismo.

Uno va allí a caminar sus calles y a comer lo del mar, que no tiene comparación:



¿Cómo ven estos ostiones?


¿O una cubetita de mejillones?



Hay para todos...

Caminar por arriba de los muros del fuerte permite unas vistas preciosas del mar, aquí hasta nos vino a posar la gaviota...




Es impresionante ver a los niños metiéndose a ese mar frío.  ¡Nosotros estábamos de abrigo! Aquí un par de valientes tomando ¿el sol? No, más bien el aire...


Otros bárbaros, esquiando con un parapente:


Una vista de las calles:



En fin, que en un sólo día, y con unas horas de tren, en Francia puede uno llenarse de belleza como en pocos lugares...
Besos bretones.







domingo, 30 de julio de 2017

Musée de l'Homme (Museo del Hombre)

Queridos:

Cuando vamos a París no podemos imaginarnos pasar frente a La Torre y no detenernos a hacernos un "selfie" para enviarlo por las redes y constatar que "estuvimos allí".

Pero hay mucho más en esta bella e interesante ciudad. Hace pocas semanas Ramón, invitado por el curador de este museo, conoció una forma diferente de visita: un lugar que responde a tres preguntas esenciales del ser humano:

1. ¿Quiénes somos?
2. ¿De dónde venimos?
3. ¿A dónde vamos?

Ciertamente una forma muy distinta de acercarnos al arte... Visitar el museo deja una experiencia especial, uno sale con más preguntas que respuestas. Nuevamente decidí dividir esta visita en varios episodios, si bien no serán seguidos, porque la primera etapa fue una exposición temporal que me llevó varias horas, y salí del museo sin visitar siquiera las otras salas.

Lo seguiré haciendo con calma, (si mis rodillas se ponen más cooperativas).

Contrario a otros museos en los que uno puede pasar viendo cuadros o esculturas, sin poner mayor atención, este está lleno de pantallas, videos, grabaciones, que si uno no atiende se queda con la sensación de que la visita no valió la pena.

Esta exposición sobre los prejuicios y el racismo me dejó pensando muchos días. Ahí les va...

¿Qué es el racismo? ¿Por qué se manifiesta? ¿Todos los hombres son racistas?  Los años recientes, la psicología social, la genética y las ciencias sociales han investigado cuestiones relativas a la alteridad y al racismo. La exposición muestra cómo tendemos a ver las diferencias de "los otros"
 como hereditarias, inmutables y "naturales". Establecer una jerarquía entre las categorías de los seres humanos, se puede traducir en sentimientos y actos que lleven a la discriminación e incluso a la exterminación del otro.

Los últimos meses han sido aún más claros, cómo la ignorancia o estupidez de gobernantes puede empujar a masas a moverse hacia el odio, la división y hasta la muerte...



La foto de arriba muestra cómo en nuestra cabeza, al ver a alguien casi instantáneamente lo ponemos en categorías; clasificar lo que vemos es un proceso cognitivo natural, que nos permite situarnos, en un ambiente saturado de información.

Pero las categorías no son "naturales". Cada sociedad construye las suyas, en función de un contexto geográfico, social o político dado. Entonces, clasificar a los seres humanos se acompaña con frecuencia de juicios de valor y jerarquización, y esta se inserta en los relaciones sociales de poder.


De razas podemos pasar a estatus, como aquí, que se habla de los habitantes de los suburbios (banlieue), los hipsters (o bohème-bourgeois, como aquí les dicen),  y "popis" dirían mis papás.


Seguimos con las categorizaciones, obreros, empleados o ejecutivos...

En las fotos de abajo muestran cómo tenemos una "identidad asignada", es decir, lo que las personas podrían pensar de nosotros al vernos, por la forma en que vestimos, la bolsa que portamos, el barrio donde nos movemos, y luego, la "identidad escogida", lo que somos en realidad...


Aquí se "ve claramente" a Marie-Ange: una mujer africana, que sin duda es nana de niños blancos y buena para bailar, ¿la realidad? una militante dentro de una asociación, que adora los animales y viene de las Antillas.


 y ¿quién es Pierre? Vemos un hombre de 'alto nivel', que practica el golf, padre de familia. ¿La realidad? Es un alsaciano, que baila zapateado y gran lector...


¿Y Julie? Vemos una parisina, profesora de letras y vegetariana... Es una persona que trabaja en un albergue, maratonista y atea.


Abdel parece mostrarnos a un hombre musulmán que vive en las afueras y fan de futbol. Es un padre de familia, francés y tunesino, comediante...

¿Las apariencias engañan? ¿A quién?


Al pasar de una sala a otra, una escultura, "Los otros" Sergio y Pablo Castillo, 2017, que muestra claramente la desconexión que vivimos en nuestros días...

Esta siguiente foto muestra la forma en que se representaban las razas en la sociedad.



Hay varios ejemplos de lo que el colonialismo europeo hizo con los colonizados. La forma, por ejemplo en que se repartió África, separando fronteras que nada tenía que ver con los grupos humanos que ahí vivían, generó problemas de odios, matanzas y exterminios que hasta la fecha continúan.



 En la búsqueda siempre de los bienes y su consumo (como los de la foto de abajo, algodón, cacao, especias), las personas se relegan a segundo plano...


Varias salas muestran ejemplos claros de racismo y exterminio. Les comparto solamente la sala del "racismo institucional", en Estados Unidos, no por ser la más importante, sino porque se ha vuelto tan actual:






Desgraciadamente, volvemos a no estar muy lejos de allí...

Como les decía, la exposición nos deja más preguntas que respuestas, pero una que sí queda clara es que la ciencia ha demostrado que genéticamente todos los seres humanos somos casi idénticos, los cambios los han generado la geografía, el clima, el sol. Todos venimos de África, hace unos 200,000 años, pero desde hace 70,000 aproximadamente, el hombre se esparció por el mundo, y fue eso lo que empezó con las diferencias. ¿De verdad nos cuesta tanto trabajo entenderlo?



Las religiones han sido de las grandes responsables de la división. En nombre de dios (del de cada quién) nos damos permiso de aniquilar al "otro", "impío, gentil, hereje, infiel"... Ese tema se queda de tarea...

Besos humanos.