jueves, 6 de abril de 2017

Estrasburgo

Queridos:

Hubo en Estrasburgo una reunión de becarios del CONACYT, que se organiza cada año, y esta vez le tocó a Ramón asistir y moderar un par de mesas, así que tomamos nuestro tren, que en hora y media nos puso allá.

Es una ciudad muy interesante, en el corazón de Alsacia una zona compleja y disputada dos veces por los alemanes, además de estar a minutos de la frontera, así que es muy fácil escuchar también este idioma.

En ella se encuentra el Parlamento Europeo (que se reúne también en Bruselas), y fue allí donde se desarrolló la reunión que duró tres días. Yo no pude entrar, dice Ramón que las normas de seguridad son muy estrictas, por obvias razones. De todos modos les comparto una imagen del edificio, que tomé de la red:




La ciudad es bellísima, quedé enamorada de ella. El centro histórico está rodeado del río Ill, y se puede uno pasar horas recorriéndolo.



En la punta del centro, se encuentra "El Puente Cubierto", donde se pueden ver tres torres, construidas como medidas de defensa para la ciudad, cerrando las esclusas de los trece arcos que lo forman, quedaba inundada la zona sur, impidiendo su asedio.


Desde aquí se puede ver la zona que se llama 'La Petite France", cuyo nombre originalmente no fue tan glamoroso. A mediados del siglo XVI y ante el aumento de los casos de sífilis, las autoridades locales mandaron construir un hospicio para acoger a los enfermos. El sitio elegido fue una casa abandonada junto a uno de los canales en los que se divide el río Ill a su entrada en Estrasburgo. En esa época la ciudad era una villa libre dentro del Sacro Imperio Romano Germánico y esta enfermedad era conocida como "el mal francés". Así que el muelle situado junto al hospicio tomó el nombre de Petit Français (pequeño francés) y luego pasó a la forma femenina para acabar extendiéndose a toda a la zona situada a su alrededor. 

Es una de las zonas más bonitas de la ciudad, donde se puede ver que convivían judíos, protestantes y católicos.






Aquí en un recorrido nocturno muy agradable que hicimos con Javier Garcíadiego y Julián Montemayor, con la maravillosa catedral al fondo.



Y hablando de catedral, creo que es una de las más bellas que he visto. Se construyó entre 1015 y 1439. Fue protestante del siglo XVI al XVII, que volvió a ser católica. Desde 1988 es Patrimonio UNESCO de la Humanidad. Miren por qué:




Hay un grupo de artesanos, carpinteros, plomeros, albañiles, que están desde hace muchos años, constantemente trabajando para mantenerla en orden...



De los órganos más bellos y mejor conservados que hemos visto:




El rosetón de la fachada es también algo increíble. En general, los vitrales están bastante deteriorados, algunos han sido restaurados, pero sabemos que es un trabajo de años y años...




Miren nada más el púlpito...


En fin, un agasajo.

Esta vez, no quise llenarme de museos, sino más bien "sentir la ciudad", caminando por sus calles y deteniéndome en los cafés a observar tranquilamente a la gente pasar. Pero quise entrar a uno, el Museo Alsaciano, donde muestran la vida cotidiana de la región. Les comparto algunos datos interesantes.



La madera era una de sus fuentes de trabajo y riqueza, así que las casas tenían muebles muy bonitos, algunos policromados, y se caracterizaban, aunque no lo parezca, por la facilidad con la que podían desmontarlos y moverlos, casi todos estaban construidos por piezas, fáciles de zafar y transportar. Me llamó mucho la atención ver una andadera, ya en esa época...



En este, por ejemplo, se puede ver el trabajo de los colores, además de que se desmonta la parte de arriba, y las puertas se zafan con bastante facilidad (eso decía la audioguía).



Aquí la estancia que muestra cómo se hacía la vida de cada día...

Esto me asombró: los partos eran en la casa, y la partera llevaba su "silla de parir"...



La cerámica también es muy importante para la región, y llama la atención la cantidad y variedad, tanto de jarras, platos y moldes para pastel que se hacen, a la fecha, cada tienda ofrece decenas de opciones.







En la zona residencial, donde se construyeron durante la ocupación alemana las casas más bonitas, está la iglesia de Saint Paul, bellísima.




En fin, me quedo corta con esta descripción de tan hermosa ciudad, espero no haberlos abrumado con tanta imagen.
Besos alegres.


lunes, 13 de marzo de 2017

México en Francia

Queridos,
Quien me ha seguido estos años sabe que estas crónicas empezaron siendo Parisinas. La vida nos llevó después a Canadá y los colores se volvieron rojos y blancos.

Ahora volvemos a París. Arrancados de Canadá llegamos para encontrarnos con la hermosa oferta cultural que ofrece esta mágica ciudad...

Ramón viene también como director de la UNAM, ahora UNAM-FRANCIA, un Centro de Estudios Mexicanos, especie de embajada académica y cultural que está hospedada en La Sorbona, en la escuela de Medicina, en pleno corazón de Saint Germain. Una delicia.

Es hasta ahora, dos meses después de la llegada, que tengo la calma para reseñarles esos primeros días, antes de instalarnos, en los que tuvimos el privilegio de que el Dr Enrique Graue le diera posesión a Ramón.

El primer día, en visita VIP, nos llevaron a una exposición en el Grand Palais, de pintura y escultura de México de 1900 a 1950. Fue riquísima, y me encantaría poder compartirles todas las obras, por cierto, estoy asombrada que ahora ya se permite tomar fotos en las exposiciones temporales. Eso hará todo más fácil, aunque quien me conoce ya sabe que me volví casi una espía para tomar fotos!


Aunque no tan frío como Canadá, París nos recibió con su dosis de viento helado. De todos modos paseamos muy contentos por las calles, aún de noche.



Bueno, pues les hablaba de la exposición, les comparto algunas maravillas:




Esta primera nos impresionó, por el hermoso manejo del claroscuro, parecía de la escuela holandesa! Se llama El Velorio, de José María Jara, de 1909.



Escena de Calle Nocturna, de Roberto Montenegro, de 1910. Es clara la influencia parisina de todos nuestros pintores y escultores a principios del siglo XX. Hay algunas que bien podrían ser Monet...



Díganme si no, esta podría perfectamente estar en el D'Orsay o el Orangerie. Se trata del Paseo de los Melancólicos, de Diego Rivera, en 1904.


Esta, muy impresionante, La Muerte, de José Clemente Orozco, en 1925 a 1928.


Y como bien dijo Ramón, aquí tienen el primer "selfie" de la historia, Autoretrato (El gran Coronel) de David Alfaro Siqueiros, en 1945.


Aquí, Mujer con Alcatraces, de nuestro gran Rivera. Me contó Mercedes, que parece que Rivera empezó a pintar flores "por encargo", le gustaban a la esposa del Sr. Azcárraga, quién nos iba a decir que después de esos primeros alcatraces todo el mundo lo identificaría al ver uno.


Aquí Adriana muy orgullosa, frente a un cuadro de su tío abuelo, Antonio Ruiz, "El Corcito", que pintó El sueño de la Malinche en 1939. Les comparto el cuadro más grande:



Esta escultura, más moderna, Grupo de Mujeres, de Francisco Zúñiga, de 1974.


Cualquier parecido de esta cara con la realidad es pura casualidad. Ion Antonescu, de Miguel Covarrubias, 1944.





Un rinconcito lleno de color, para que no nos olvidemos...




Gran comienzo para Ramón, esperemos hacer un digno papel.

Nuevamente, ¡Besos parisinos!



domingo, 11 de diciembre de 2016

Con los ojos del adiós

Queridos,
Es extraña esta sensación de saber que estás viendo algo por última vez. Así nos empieza a pasar con casi todas las cosas. Hoy decidimos caminar por el Puente Alexandra para visitar el Museo de la Moneda. Hace años que queríamos hacerlo, ahora nos apuramos, porque ya nos vamos...

Todo lo que veíamos tenía un color diferente. "El último otoño", "La última vez que lo cruzamos a pie", "La última visita al Museo de Bellas Artes"... Eso deberíamos decirlo siempre, pero ya ven, así es la vida, creemos que la tenemos comprada.

Primero el paisaje, los rojos y amarillos desde el puente:







Llegamos al Museo. No se permiten fotos, ya que hay literalmente millones de dólares metidos en oro y plata. Interesante saber que en esta Casa de Moneda se fabrican monedas para 88 países (incluyendo México), pero no para Canadá, éstas las hacen en Winnipeg. Lo que sí se hace aquí son las monedas para inversión, las de plata y oro, y las medallas, las conmemorativas o la de las Olimpiadas como las de Vancouver de 2012. Algo que aprendimos es que hasta ese año, las Paraolimpiadas tenían medallas más pequeñas. A partir de ésta, los atletas paraolímpicos recibieron algo igual a los otros. Otra cosa bonita es que estas medallas, más de mil, formaban un rompecabezas, eran cuasi redondas o cuasi cuadradas. A cada ganador se le dio una mascada en donde se veía el rompecabezas completo, indicándole cuál pieza era la suya. Lindo.

Los rollos de plata y oro que nos enseñaron estaban impresionantes. La mitad del trabajo estaba hecha por robots, pero casi siempre con alguien supervisando el resultado.

Otra cosa simpática (y patética a la vez) es que hace unos años Canadá empezó a hacer monedas de colores. A las pocas semanas todas las que cruzaron EUA fueron confiscadas porque los americanos pensaron que eran monedas "espías", creían que tenían una cámara integrada. El miedo no anda en burro...

Después de la visita pasas a la tienda, donde hay monedas hermosas, pero uno se pregunta dónde ponerlas después de comprarlas. Te permiten cargar un lingote de oro que pesa más de 30 kilos, bien amarrado y vigilado.


A mí me costó más trabajo,



Piece of cake para Ramón.

Salimos de ahí a tomarnos la típica foto...




De hecho, no tan típicas...

Y queriendo llevarnos todo el otoño, al menos nos llevamos los colores:



Este es mi arbusto favorito, le da al otoño un color rojo cereza inigualable:



Luego hicimos algo que tenemos años de querer hacer, visitar el Monumento a Champlain, el Padre de los quebequenses, que vemos todos los días desde la ventana, pero que había que remontar el Museo de Bellas Artes para llegar. Pero esta era la última oportunidad, todavía el clima nos lo permitió:


Dicen que el arquitecto que hizo la escultura no tenía idea de lo que era un astrolabio, y lo puso al revés. Yo, como tampoco tengo idea, no veo diferencia. Perdonen la irreverencia los letrados.

Desde aquí se ve nuestra casa, ¡nos la queremos llevar en las manos!!


Hemos sido tan felices en Canadá, que tenemos mucho que soltar: una vida tranquila y apacible, una vista inigualable, hermosa naturaleza, entrañables amigos, nuestra amada familia, actividades diferentes, ricas y divertidas, el otoño y el invierno, que cada uno se quiere llevar puesto. En fin, ver todo con los ojos del adiós nos hace valorar cada momento.

Besos nostálgicos.


jueves, 17 de noviembre de 2016

New York New York

Queridos,

Aunque estoy mandando hasta hoy esta reseña, hicimos este viaje en Septiembre, dos meses antes de saber la aciaga noticia del flamante presidente que escogieron estas personas...

Este viaje con nuestros amigos Lilly y Luis Fernando se planeó con meses de anticipación. Teníamos muchas ganas de volver a estar juntos después compartir viajes en diferentes lugares. La pasamos muy bien juntos.

Rentamos un departamento en Brooklyn, y viajábamos todos los días a Manhattan (media hora) para llenarnos los ojos de belleza y todo lo interesante que esta ciudad ofrece.



No importa por dónde camines en esta ciudad, siempre hay algo interesante que ver.


O qué comer...

Ramón y yo teníamos muchas ganas de ir al estadio de los Yankees, resulta que jugaron nuestros dos amores, ellos y los Blue Jays de Toronto. Una fila interminable para entrar, pero disfrutamos cada momento.


Cómo no llegarle al hotdog...

Lilly había arreglado una noche de swing y cena, ¡ah! cómo disfrutamos...



Caminamos por la "Green Mile", una milla que había sido vía del tren y que han arreglado para que la gente pasee, o se tome un cafecito...





Muy agradable experiencia.

Algo que nos encantó fue conocer la Frick Collection, un museo nuevo para nosotros, y que se volvió uno de nuestros preferidos, este señor Henry Clay Frick, un empresario del acero que hizo su fortuna en Pittsburgh, y amante del arte, decidió invertir en eso, y construir su casa pensando de antemano que sería un día un museo. Desgraciadamente para él la vivió sólo 5 años. Una joya. Todos nuestros pintores o escultores favoritos estaban allí. Había 4 o 5 piezas de cada uno. Un museo pequeño lleno de perlas como esas es lo que uno quiere en la vida...



Fuimos también al Metropolitan a ver una exposición muy interesante, "Unfinished", una colección de obras de todo tipo, sin terminar. La reflexión que se hace es ¿cuándo una obra está terminada? No siempre el autor está de acuerdo con el público, a veces el artista siente que le falta y la recepción de la crítica es que no le falta nada, a veces es al revés, el autor la deja sin terminar a propósito...

Miren:


Esta obra, por ejemplo, de Benjamin West, representa a la Comisión que negoció el Tratado preliminar de la Revolución Americana, en París el 30 de noviembre de 1782, los ingleses  Richard Oswald y su secretario deberían sentarse a la derecha, pero parece que no estaban tan dispuestos. Así quedó el cuadro.



Este cuadro de Jacques Louis David, La muerte de Bara, muestra al adolescente francés Joseph Bara, muerto en una escaramuza con los Realistas franceses en 1793, y de acuerdo a Maximiliano Robespierre, respondió Viva la República, contra el Viva el Rey esperado... El cuadro muestra un niño expirando por la Revolución.


Este cuadro, el último de Van Gogh, Calle de Auvers-sur-Oise, con el cielo sin terminar, antes de suicidarse en 1890.



No puede uno dejar de maravillarse por la mano del hombre en estos impresionantes rascacielos.

Y no podía faltar una obra de Broadway, algo simpático fue que escogimos  Un Americano en París, sin saber que hacia allá iríamos. Luego una deliciosa cena entre amigos:



Como nos fuimos en coche, paramos en Kingston de regreso, para conocer. Originalmente ésta sería la capital de Canadá, pero estaba demasiado cerca de EUA...



Muy inglesa la ciudad. Por cierto, encontramos a tres mexicanos con negocios prósperos aquí. Muchos paisanos quieren vivir en Canadá, luego por qué...

Un hermoso viaje para recordar.

Besos cosmopolitas.