domingo, 9 de diciembre de 2018

Londres 3

Queridos,
Con esta nos despedimos de Londres. Dejé para el final los dos museos que visitamos, la Galería Nacional y el Museo Británico.
Ambos darían para días de visita, y hacerlo en un par de horas es triste, pero aún así se puede disfrutar mucho.
La colección de cuadros de Canaletto, Guardi o Belotto, (estos pintores venecianos que formaron parte de "La Vedutta", la corriente que casi calcaba las imágenes, y se hacía con una cámara oscura, que permitía esta exactitud)  que tiene la Galería es impresionante. Son de los autores que le dejan entrar a uno en la imagen, sentir el aroma y hasta la temperatura.
Ojalá se tomen unos minutos para observar estos siguientes:


Este cuadro es de Francisco Guardi, de 1770, El Palacio del Dogo, en el Molo desde el Estanque de San Marcos.

Es muy interesante ver el reflejo del agua si se observa de un poco más lejos, y si nos acercamos, miren cómo refleja las olas...


Miren este de arriba: se llama La Fiesta de San Roque, y es de Antonio Canaletto, de 1735.


Y aquí cambiamos a otro pintor que nos fascina, Joseph Mallord William Turner, y aquí hay de los mejores cuadros que hemos visto. Este de arriba, Rain, Steam and Speed: The Great Western Railway,
1844.




Miren este otro, también de Turner, Dutch boats in a Gale, 1801.


Este nos llamó mucho la atención. Observen la cara de los niños. Es de Joseph Wright of Derby, Experimento con un pájaro, en una bomba de aire, de 1768.

Ahora les comparto un par de cuadros de Rembrandt, entre muchos que tiene la galería,



Mujer bañándose en un arroyo (podría ser Hendrickje Stoffels), 1654.



Este cuadro parece ser la misma mujer que el anterior, Retrato de Hendrickje Stoffels, también de 1654.

Hay tanto que les compartiría, decenas de cuadros, pero no quiero cansarlos y pasamos al Museo Británico. 
En este museo tuvimos los mismos sentimientos encontrados que en el Pergamon de Berlin; asombro de que un museo pueda tener in situ semejantes piezas, y enojo de que no esté en los países a los que les corresponde. Me encantará leer sus opiniones, o escucharlas algún día con un vino en la mano...


La pura entrada al museo ya es majestuosa.


Hace mucho que queríamos ver La Rosetta "en persona". Les copio algunos datos:
La piedra de Rosetta exhibida en el Museo Británico.
MaterialGranodiorita
Altura112,3 cm
Ancho75,7 cm
Profundidad28,4 cm
Peso760 kg
InscripciónDecreto de Ptolomeo V en tres escrituras diferentes.
Realización196 a. C.
PeríodoPtolemaico
CivilizaciónEgipto helenístico
Descubrimiento15 de julio de 1799
DescubridorPierre-François Bouchard
Para quien quiera saber un poco de esta maravilla, también les copio la información de la Wikipedia:
La piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia de granodiorita inscrita con un decreto publicado en Menfis en el año 196 a. C. en nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica (egipcio que usaba el pueblo) y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en las tres inscripciones, con diferencias menores entre ellas, esta piedra facilitó la clave para el desciframientomoderno de los jeroglíficos egipcios.
Originalmente dispuesta dentro de un templo, la estela fue probablemente trasladada durante la época paleocristiana o la Edad Media y finalmente usada como material de construcción en un fuerte cerca de la localidad de Rashid (Rosetta), en el delta del Nilo. Allí fue hallada el 15 de julio de 1799 por el soldado Pierre-François Bouchard durante la campaña francesa en Egipto. Las tropas británicas derrotaron a las francesas en Egipto en 1801 y la piedra original acabó en posesión inglesa bajo la Capitulación de Alejandría. Transportada a Londres, está expuesta al público desde 1802 en el Museo Británico, donde es la pieza más visitada. 
Debido a que fue el primer texto plurilingüe antiguo descubierto en tiempos modernos, la Piedra de Rosetta despertó el interés público por su potencial para descifrar la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia, y en consecuencia sus copias litográficas y de yeso comenzaron a circular entre los museos y los eruditos europeos. La primera traducción completa del texto en griego antiguo apareció en 1803, pero no fue hasta 1822 cuando Jean-François Champollion anunció en París el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios, mucho antes de que los lingüistas fueran capaces de leer con seguridad otras inscripciones y textos del antiguo Egipto. Los principales avances de la decodificación fueron el reconocimiento de que la estela ofrece tres versiones del mismo texto (1799), que el texto demótico usa caracteres fonéticos para escribir nombres extranjeros (1802), que el texto jeroglífico también lo hace así y tiene similitudes generales con el demótico —Thomas Young en 1814— y que, además de ser usados para los nombres extranjeros, los caracteres fonéticos también fueron usados para escribir palabras nativas egipcias —Champollion entre 1822 y 1824—. 
Más tarde se descubrieron dos copias fragmentarias del mismo decreto, y en la actualidad se conocen varias inscripciones egipcias bilingües y trilingües, incluidos dos decretos ptolemaicos, como el Decreto de Canopus del 238 a. C. y el Decreto de Menfis de Ptolomeo IV, c. 218 a. C. Por ello, aunque la Piedra de Rosetta ya no es única, fue un referente esencial para el entendimiento actual de la literatura y la civilización del Antiguo Egipto y el propio término «Piedra de Rosetta» es hoy usado en otros contextos como el nombre de la clave esencial para un nuevo campo del conocimiento.
Desde su hallazgo la piedra ha sido objeto de rivalidades nacionales, incluida su transferencia de manos francesas a británicas durante las guerras napoleónicas, una larga disputa sobre el valor relativo de las contribuciones de Young y Champollion en su desciframiento y, desde 2003, demandas para el retorno de la estela a Egipto.

Miren esta figura enorme, un toro alado con cabeza humana, de los Asirios, entre 865 y 860 a.C
Aquí les dejo un detalle de la misma pieza, donde se aprecia la escritura cuneiforme:


Me impresionó también esta enorme puerta, Del Palacio de Shalmaneser III, en Balawat, entre 858 y 824 a.C
Qué tal esta figura de Rehuankh, en el Templo de Osiris, en Abydos, de 1860 a 1830 a.C.


Aquí la diosa Sekhmet, hecha en el reinado de Amenhotep III, en 945 a.C.


Este impresionante Friso de las Nereidas, probablemente construido por Arbinas, en el 380 a.C.



Y ni qué decir de las piezas de los frisos del Partenón (en estas dos imágenes de arriba, pero había mucho más). 
Al pobre Museo de Atenas, le dejaron muy poco después de los saqueos, entre el Louvre, el Pergamon y el Británico. Pero así es esto...
El museo es simplemente IMPRESIONANTE.

Besos culturales.

martes, 4 de diciembre de 2018

Londres 2

Queridos,
Pues sigue el recorrido.
Como les decía, la ciudad estaba llena de gente vestida con sus mejores galas militares, llenos de medallas y condecoraciones, algunos de bombín, en fin, que vimos de todo.
Caminamos un rato por los jardines que rodean el Palacio de Buckingham, que en otoño nos recordó a los colores hermosos de Canadá.


Al cruzar el puente, miren qué belleza, con el palacio al fondo:


Otro recorrido que nos gustó mucho fue el de la "City", la parte vieja de la ciudad.
Allí me enteré del gran incendio que arrasó con esta zona. Les comparto un poco de historia:

El Gran Incendio de Londres fue un fuego devastador que arrasó la ciudad de Londres en Inglaterra desde el 2 hasta el 5 de septiembre de 1666. El fuego destruyó el centro de la ciudad medieval dentro de la vieja muralla romana de Londres. Amenazó, pero no llegó, al nuevo distrito aristocrático de Westminster, el palacio real de Whitehall y la mayoría de los asentamientos suburbanos de Londres.1​ 
Fue una de las mayores calamidades de la historia de Londres. Destruyó 13 200 casas, 87 iglesias parroquiales, 44 antiguas Casas Gremiales, la «Royal Exchange», la Casa de Aduanas, la Catedral de San Pablo, el ayuntamiento de Londres, el palacio correccional del centro medieval y otras prisiones, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y Fleet, y tres puertas de la ciudad. Dejó sin hogar a unas 80 000 personas, un sexto de los habitantes de la ciudad en ese momento. La cifra de muertes por el incendio es desconocida, y se pensaba que había sido bastante pequeña porque solo algunas muertes fueron registradas. Este razonamiento ha sido desafiado recientemente considerando que las muertes de pobres y de personas de clase media no fueron registradas, y que el calor pudo haber incinerado a muchas víctimas sin dejar restos reconocibles.
El fuego se desató en la madrugada del 2 de septiembre de 1666. Comenzó en la panadería de Thomas Farriner (o Farynor) en Pudding Lane (Calle del Budín, en inglés), poco después de la medianoche del domingo, y se extendió rápidamente. El uso de la principal técnica contra incendios de la época, la creación de cortafuegos por medio de demoliciones, fue retrasado debido a indecisiones del Alcalde Mayor de Londres, Sir Thomas Bloodworth. Para cuando fueron ordenadas las demoliciones a gran escala en la noche del domingo, el viento ya había convertido el fuego de la casa en una tormenta ígnea que venció tales medidas.

Detalle de una pintura de 1666 del Gran Incendio de Londres de un artista desconocido, representando el incendio como pudo haber sido observado desde un barco. La Torre de Londres está a la derecha y el Puente de Londres a la izquierda, con la Catedral de San Pablo al fondo, rodeada por las llamas más altas.

El símbolo de la Vieja Ciudad es el Dragón, y hay varios que custodian esta milla cuadrada.

No conozco Buenos Aires, pero ahora me enteré que tiene su Ciudad Autónoma, igual que Londres tiene su City. Y la Reina tiene que pedir permiso para entrar. 
Es durante el “Espectáculo del Lord Major“, un desfile anual en el que celebran la elección de un nuevo alcalde, que se pasea por La City en una carroza de oro con más de dos siglos de antigüedad. Pero uno de los momentos más esperados, ya sea por ritual o demostración de poder, es cuando la Reina le pide permiso al Alcalde para poder ingresar a la milla cuadrada, para presenciar el evento.
Esta milla cuadrada conforma el centro financiero más importante de toda Europa. Esta porción de cuadras tiene su propia autonomía desde el año 886, y se rige con sus propios impuestos, alcalde, policías y normativas. La City lleva como símbolo el dragón, que son sus guardianes e indican las diferentes puertas de acceso a la misma.


Fue también la zona de los principales periódicos (que se han ido saliendo del barrio por cuestiones logísticas, y me imagino también porque el costo del metro cuadrado debe ser impagable), y de los abogados.

Una de las tardes soleadas subimos al piso 32 de la torre Shard, donde hay algunos restaurantes muy recomendables.
Nos tomamos una copa con Ane y Eulalia, y disfrutamos de un momento muy especial.



Aunque uno puede subir al mirador, en el piso 105, con esta altura nos conformamos, la vista no puede ser más hermosa, incluso desde el baño:


Y miren el pasillo del restaurante (el Hutong):


Todo un arte este lugar...


Aquí a la salida, frente a una figura que creímos que podría ser Shiva.

De allí nos fuimos a caminar por la zona de Covent Garden, y aunque no fuimos a la Ópera, nos encantó el barrio del tal manera, que si algún día volvemos, nos gustaría hospedarnos por allí.
Aún ya oscurecido, el Apple Market estaba a todo lo que daba.



Aquí una parte de la fachada de la Ópera:


Y aquí esta bella escultura, en una pequeña placita, al paso...



Aquí otra, dedicada a Ágatha Christie:


Y para terminar con esta segunda parte, la imagen de la estación de San Pancracio, que es una joya:


Besos antiguos.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Londres 1

Queridos,
Cómo es que había vivido sin conocer Londres... Esta entrada se las dedico a Max y Dulce, que vivieron tanto tiempo aquí, y ya me imagino lo que lo gozaron.
Pues estos tres días me bastaron para enamorarme de esta ciudad. No sé si fue el momento, ya casi de la despedida de Europa, o el buen trato que recibimos de todos, qué sé yo, pero se me hicieron segundos...

Al reservar hace unos meses no sabía que llegaríamos en plena conmemoración del Centenario del Armisticio de la Primera Guerra Mundial, lo que complicó un poco la visita porque hubo muchas cosas cerradas, y la ciudad, de por sí llena, ahora estaba repleta.
El clima, que siempre parece gris, nos dejó disfrutar bastante, fuera de un par de aguaceros, en los cuales corrimos a guarecernos en un restaurante.

Reseñar la ciudad en una sola entrada, es tan irrespetuoso como hacerlo con París, así que lo haré en tres, que aún así resulta cortísimo. En las dos primeras les compartiré algunas de las imágenes de la ciudad, y en la tercera, la breve visita a la Galería Nacional y el Museo Británico. Ambos arrolladores, que  hubieran necesitado semanas enteras, y lo hicimos en un par de horas; triste es la vida del turista, que se prenda de un lugar y no puede quedarse...


Además de las icónicas casetas telefónicas, nos encantaron los autobuses de dos pisos, cuando tiene uno la suerte de ir arriba en la primera fila, la vista es maravillosa.


Lo primero que hicimos al llegar fue visitar la sede de la UNAM-LONDRES, situada en el Kings College, en uno de los edificios que están cerca de la estación Waterloo. De allí caminamos por la orilla del Támesis. Esta imagen muestra el edificio de una empresa llamada OXO, y nos llamó la atención porque supimos que frente al río nadie puede anunciarse, pero se dieron la maña, observen la torre...
El edificio de atrás el de cristal y curvo, le encantó a Ramón.

Como lo hacemos siempre que no conocemos una ciudad, tomamos el Turibús, esta vez 48 horas, para alcanzar a ver algo más. Sorprende la cantidad de parques que hay. Como el clima, aunque frío, nos permitió viajar en la parte de arriba al descubierto, pude captar más imágenes:



Una de las cosas que más me gustó es la audacia que tienen los ingleses para combinar la arquitectura clásica con la modernidad. Claro que eso lo hace muy distinto de París, donde casi todo se parece, pero me encantó ver el contraste. Ya les mostraré algunas...


Este edificio por ejemplo, el Shard (el fragmento de vidrio) ​​ es un rascacielos de 95 plantas situado en la zona de Southwark,  diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano. Con una altura de 309,7 m, es el edificio más alto del Reino Unido, en el corazón del Londres histórico. Nos llamó la atención la cantidad de grúas que hay en la ciudad, que sólo hablan de más y más construcción.



Este pareciera ser el Puente de Londres, pero en realidad se llama el Puente de la Torre.



Tomar el turibús incluía una vuelta en el barquito, que nos dejó ver el puente por abajo, y poderles compartir esta imagen.

Este puente lleva a la Torre de Londres. Les comparto algo de su historia:
Se fundó hacia finales de 1066 como parte de la conquista normanda de Inglaterra. La Torre Blanca, que da nombre al castillo entero, fue construido por Guillermo el Conquistador en 1078, convirtiéndose en símbolo de la opresión en Londres por parte de la nueva élite gobernante. Desde al menos 1100, el castillo fue usado como prisión, aunque no era este el propósito primario.
En conjunto, la Torre es un complejo de varios edificios situado dentro de dos anillos concéntricos de muros defensivos y un foso; el castillo se amplió en varias fases, sobre todo bajo el mandato de Ricardo Corazón de LeónEnrique III y Eduardo I en los siglos XII y XIII. La disposición general de finales del siglo XIII se ha mantenido a pesar de la actividad posterior.


La Torre de Londres ha representado un destacado papel en la historia de Inglaterra. Fue sitiada en varias ocasiones y tenerla controlada era importante para controlar el país. La torre ha servido como armeríatesorería, casa de fieras, Real Casa de la Moneda, registros públicos, y casa de las joyas de la Corona del Reino Unido.
Desde inicios del siglo XIV hasta el reinado de Carlos II, se organizaba una procesión desde la torre hasta la abadía de Westminster en la coronación de un nuevo monarca. Cabe destacar que en ausencia del monarca, el guardia de la torre es el encargado del castillo (la de guardia era una posición de confianza en el periodo medieval). A finales del siglo XV, el castillo se convirtió en prisión. Bajo el reinado de los Tudor, la torre se usó menos como residencia, y a pesar de los intentos por refortificar y reparar el castillo, el desarrollo de sus defensas quedaron atrás por dedicarse a la artillería.
El apogeo del uso del castillo como prisión sobrevino en los siglos XVI y XVII, cuando personajes como Isabel I (antes de convertirse en reina) cayeron en desgracia y fueron retenidas entre estos muros. Este uso ha derivado en el dicho «enviar a la Torre» como sinónimo de «enviar a prisión». A pesar de su reputación como lugar de tortura y muerte, popularizada por los religiosos del siglo XVI y los escritores del siglo XIX, solo siete personas fueron ejecutadas dentro de la torre antes de las Guerras Mundiales. Las ejecuciones normalmente se llevaban a cabo en la Colina de la Torre (Tower Hill), al norte del castillo, que en un periodo de 400 años fue testigo de 112 ejecuciones.
En la segunda mitad del siglo XX, instituciones como la Casa de la Moneda se trasladaron a otras localidades, desde la Torre de Londres, dejando muchos edificios vacíos. Los arquitectos Anthony Salvin y John Taylor aprovecharon entonces la oportunidad de restaurar la torre a su apariencia original medieval, retirando muchas de las estructuras postmedievales que permanecían vacías. 

Esta imagen aérea es de la red, así que les pongo el reconocimiento del autor:
De © Hilarmont (Kempten), CC BY-SA 3.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38250655
Durante las Guerras Mundiales, la torre se usó de nuevo como prisión, presenciando las ejecuciones de doce personas por espionaje. Después de las guerras, el daño causado se reparó y el castillo reabrió sus puertas al público. Hoy en día, la Torre de Londres es una de las atracciones turísticas más famosas del país. El mantenimiento corre a cargo de la institución benéfica Historic Royal Palaces (Palacios Reales Históricos), y fue declarada en 1988 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por tratarse de una fortaleza del medievo normando excepcionalmente bien conservada y por su significación como centro de poder ininterrumpido durante siglos y siglos de historia británica y europea.1
Como era el fin de semana del armisticio, todo el jardín y foso de la Torre estaba lleno de unas pequeñas lamparitas hechas con un medio coco, que el sábado en la noche se prendieron.
Es interesante que uno pueda encontrar letreros como estos, a la entrada:


Y siguiendo el paseo en el barquito, junto a estos edificios medievales, se encuentra uno con la modernidad; aunque dicen que los londinenses no son tan adeptos a las nuevas construcciones, y cada vez que aparece una, le ponen los apodos más extraños; estos de abajo por ejemplo, se llaman "el woki-toki", "el rallador de queso", y "el pepino" (ese edificio que parece una bala y que se alcanza a ver sólo la punta).



Aquí de nuevo el Shard, reflejado en los otros:



Aquí un par de puentes más, para que vean los contrastes. Este de abajo, el Millenium, peatonal, que en un principio se movía mientras pasaban las personas, luego lo fijaron (parece que no les gustó tanto el movimiento). Lleva directamente a la catedral de San Paul.



Aquí una imagen de San Paul que tomé desde el autobús:


Este otro de abajo, es un puente por donde pasa el tren, me llamaron mucho la atención estas columnas rojas, donde seguro habría otro antes...


Aquí la imagen de la famosa rueda de la fortuna, que se llama London Eye (y miren que se puede ver Londres desde allí). Es una rueda que no se detiene, los visitantes se bajan mientras va dando la vuelta muy lentamente...




Al otro día nos tocó pasear por la zona de Westminster, donde estaba en pleno la celebración. Había cantos, gaitas, mucha gente y miren la cantidad de taxis esperando a los que llegaban a conmemorar:



Sorprende la cantidad de tráfico que hay, a pesar de que mucha gente usa el transporte público, que es muy bueno. Lo que sí nos costó trabajo fue aprender a cruzar la calle, volteando a ver al lado contrario, al llegar estuve a punto de ser arrollada por el primer autobús que vi (más bien no vi)...

Bueno, les hablaba de Westminster, donde se encuentra el Parlamento, con su torre del reloj (Big Ben, que por cierto, durante tres años estará cubierta, por mantenimiento).





Aquí otra toma con Ramoncito frente a una escultura de Rodin.

No podíamos dejar de visitar la Abadía, con su enorme historia y la cantidad de personajes importantes enterrados ahí. Ramón quiso irle a mostrar sus respetos a Newton y Darwin. Como es un lugar donde acuden los reyes (el domingo por ejemplo, como hubo tres misas, no pudo entrar nadie a visitar), está muy vigilado y no se pueden tomar fotos. Pueden imaginarse que aquí no me atreví a hacerlo a escondidas, por miedo a terminar en prisión, jaja!

A la entrada, había miles de pequeñas cruces de madera que los familiares de los soldados caídos fueron a poner, para que su nombre estuviera presente:



Aquí un par de fotos del exterior.




Una pequeña parte de la historia de la abadía:


La abadía de Westminster o Iglesia colegiata de San Pedro de Westminster (en inglésWestminster Abbey) es una iglesia gótica anglicana del tamaño de una catedral. Está localizada en WestminsterLondres, al lado del palacio de Westminster, el Parlamento. Es el lugar tradicional para las coronaciones y entierros de los monarcas ingleses y, más tarde, los monarcas británicos. La abadía tiene, además, muchos sepulcros de otros miembros de la familia real, aristócratas y personalidades ilustres.
No recibe fondos públicos, y sus ingresos para 1999-2000 se estimaban en 8,7 millones de libras, incluyendo las entradas abonadas por más de 1 250 000 visitantes. Emplea a unas 200 personas, además de contar con 280 voluntarios.1
Esta imagen tomada de la red.
Aunque de 1540 a 1550 tenía estatus de catedral, a partir de 15592​ fue designada como una de las Royal Peculiars.3
La Unesco nombró a la abadía, junto con el Palacio de Westminster y la iglesia de Santa Margarita como Patrimonio de la Humanidad en 1987.4

Esta otra imagen también de la red (que tomó algún valiente).
A mi pesar, pero para no cansarlos aquí los dejo, y les completo la visita en la siguiente...
Besos ingleses.