sábado, 1 de julio de 2017

París desde su más bella avenida (Episodio 1)

Queridos:
Así anuncian el paseo en los barcos que van por el Sena, porque ciertamente, es la más bella avenida que tiene París.
Esta reseña se la dedico a Max, que fue quien me dio la idea de abordar los edificios icónicos, desde el río.

Me di a la tarea de subirme al Bateau Bus, que es una forma muy agradable de pasear. Toma uno el barquito en alguna de sus 9 paradas, y puede uno subir y bajar cuantas veces quiera en el día, hay inclusive pases de dos días.

El siguiente mapa les muestra cómo el Sena atraviesa París. El recorrido que hace el barco llega a unas dos terceras partes de lo que ocupa el río, porque los edificios que tienen importancia están agrupados allí. Va desde un poco a la izquierda de la Torre Eiffel y a la derecha, en la parte verde que se ve pasando Notre Dame.




Ciertamente, los edificios no tienen su mejor vista desde el río, pero nos dan una clara idea de lo que podemos ver si nos bajamos y caminamos un rato.

Como hay tanto que ver, dividiré la reseña en tres entregas, para no hacerla tan pesada.

¡Todos a bordo!

Comenzamos el recorrido en Notre Dame, simplemente porque es la parada más cerca de mi casa.

Junto a la Torre, este edificio es de los más representativos de París, la película del Jorobado (de Walt Disney) acercó también el lugar a los niños, que seguramente algún día querrán visitar los rincones por donde nos lleva Cuasimodo.

Como está tan cerca del río, es de los que mejor se ve desde abajo... Notre Dame se empezó a construir en 1163, bajo el reinado de Luis VII, y el Obispo Maurice de Sully. Como su construcción duró 182 años, fueron varios arquitectos los encargados de la obra, y eso explica los diferentes estilos que tiene. Algo importante en la actualidad: La Catedral está en serio riesgo de destrucción, y su rehabilitación cuesta 112 millones de euros. Se están pidiendo donativos...



Nos vamos alejando por la parte de atrás de la Catedral y llegamos al Instituto del Mundo Árabe, que desde aquí no se aprecia:



Creado en 1980, es un centro dedicado a difundir la cultura  de los países árabes,  y a estrechar lazos entre FranciaEuropa y el Mundo Árabe. Tanto la colección permanente como las exposiciones temporales valen mucho la visita. Del otro lado del edificio, sus ventanas tienen una característica muy singular:









Tienen sensores que les permiten controlar la luz. Toda una obra de ingeniería.


Siguiendo hacia el este, el barco hace parada en el Jardín de Plantas, pero no se alcanza a ver nada desde allí, así que tomé prestada una foto de la red, porque este lugar, además de albergar el Museo de Historia Natural, tiene unos paisajes que no puede uno perderse... Tiene una extensión de 23.5 hectáreas y está inscrito entre los monumentos históricos de Francia. Tiene la colección de plantas más grande del mundo.



El recorrido da la vuelta allí, y uno no puede ver dos lugares que son muy bonitos:
La Gare de Lyon y el Instiuto de la Moda y el Diseño, que se ve precioso desde el río, y también tomé unas fotos de la red:


Por cierto, en la parte de arriba hay una terraza que tiene una vista hermosa para tomarse una buena cerveza.

Aquí la Gare de Lyon (la foto aún de la red, le hace muy poco honor):



Por cierto, dentro de la estación hay un restaurante formidable, Le Train Blue, donde Raúl y Lupita nos invitaron a cenar hace unos años, no lo olvidamos...


En el paso de regreso me llamó la atención ver debajo de uno de los  puentes esta imagen:


¡Colchones y sarapes! Tal vez incluso se rentan...

Esta foto está tomada seguramente desde un helicóptero, muestra claramente la Île de la Cité, donde está Notre Dame, y la Île Saint Louis, que se conecta con la catedral por un puente, en la parte de atrás.


Aquí la vista desde el río, de la Île Saint Louis en estas siguientes dos fotos:




Seguimos paseando y delante de Notre Dame llegamos al Hotel del Ville:


Muy poco se aprecia desde aquí  este hermoso edificio. Alberga el Ayuntamiento de París desde 1345. Actualmente el Alcalde tiene sus oficinas, y se usa para grandes recepciones. En la Plaza se monta cada año un "Jardín Efímero", con miles de especies vegetales y un estanque (esto no nos ha tocado, y si es el caso, ya lo compartiré).

Un poco más adelante, y casi por un instante, se alcanza a ver la Tour de Saint Jacques, entre dos edificios. Aquí una mala foto, pero ya les reseñaré dignamente este bello edificio:


Aquí una foto de la red que la muestra mejor:




Llegamos a  La Samaritaine. Este edificio tiene una historia singular. En 1869, Ernest Cognacq y su esposa Marie-Louise Jaÿ, decidieron poner en marcha una tienda inspirándose en las técnicas de Bon Marché, (otra tienda cuyo nombre originalmente significaba "barato", y ahora es todo lo contrario). 
 El negocio se abrió inicialmente en la rue de la Monnaie y no tardó en prosperar ampliándose a los edificios contiguos en un largo proceso que duró hasta 1933 y en el que participaron principalmente dos arquitectos Frantz Jourdain y Henri Sauvage mezclando Art Nouveau con Art Deco. Cerrada la ampliación el gran almacen alcanzó los 10 pisos y una superficie de 48 000 m². Su nombre se debe a una imagen en el Pont Neuf, de la samaritana, el pasaje bíblico...

En 2001 fue adquirido por el grupo LVMH (inicialmente las siglas de Louis Vuitton Moët Hennessy), es un conglomerado multinacional francés dueño de más de 60 marcas de renombre alrededor del mundo. Tiene su sede en ParísFrancia, y está presidido por Bernard Arnault, el decimocuarto hombre más rico del mundo.

Actualmente y desde 2005, esto es lo que podemos ver:



¿La razón? El edificio tenía ya problemas de seguridad. En junio de 2008, casi tres años después del cierre, LVMH hizo público un proyecto que pretendía la remodelación del edificio creando un hotel, comercios, oficinas y locales sociales. El proyecto choca sin embargo tanto con los propietarios históricos del gran almacén que aún conservan el 40,6 % del capital de la empresa como con el Ayuntamiento de París que ve con malos ojos la posible transformación de un edificio catalogado como Monumento Histórico.
Se supone que se ha llegado a un acuerdo y que a finales de 2018, se abrirán nuevamente las puertas. Ya veremos...

Sigue el recorrido... llegamos al Musée du Louvre. 





Imposible ver el esplendor del edificio desde el río. Así que les paso una imagen de la red. Supongo que recordarán la controversia que causó la construcción de la pirámide de cristal con su enorme contraste...



Antiguamente era el Palacio Real de Louvre. Después de una larga historia de cambios y remodelaciones por diversos reyes, la construcción del Palacio de Versalles, agilizada bajo el reinado de Luis XIV, hizo que el Louvre quedara desocupado por la familia real a finales del siglo XVII, y por ello se instalaron en él, ya en el siglo XVIII, la Academia Francesa y después las restantes academias. Allí se celebraron exposiciones anuales de la Real Academia de Pintura y Escultura.
Tras la Revolución francesa que implicó la abolición de la monarquía, el Palacio del Louvre fue destinado (por decreto de mayo de 1791) a funciones artísticas y científicas, concentrándose en él al año siguiente las colecciones de la corona. Parte del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793. 

Actualmente el museo tiene dos subsedes, en Lens (al norte de Francia, muy cerca de Bélgica), que ya abrió sus puertas, y en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), que se prevée se inaugure en 2017, aunque todavía no se sabe la fecha exacta.  Las imágenes de este museo son impresionantes, dense una zambullida a la red...

El Louvre es el museo más visitado del mundo. En 2015 recibió 8.4 millones de visitas. 2016 fue un mal año, por los atentados, y su afluencia bajó 15%, aún así, hubo 7.3 millones.

Contiene alrededor de 445 000 piezas, de las que 35 000 están expuestas. Hay muchísimo más que decir de este museo, pero si les interesa sabrán buscar...

Pues aquí los dejo en esta primera entrega.

Besos fluviales...


sábado, 17 de junio de 2017

La Promenade Plantée

Queridos:

Así se llamaba un paseo de 4.7 kilómetros de largo, que arranca a la altura de la Ópera de la Bastilla, al principio del Viaducto de las Artes y concluye en el boulevar periférico en la puerta de Montempoivre. Se cambió el nombre a Coulée verte René-Doumont, en honor a este agrónomo francés que luchó por la ecología y el desarrollo de las comunidades rurales pobres. Fue el primer candidato a la presidencia de Francia en 1974 con una etiqueta de ecologista.

Hace unos meses, cuando estuvimos en Nueva York, Lilly nos llevó a la Green Mile, que es la misma idea, un paseo verde que se construyó sobre una antigua vía de tren. Debo decir que aunque el otro es muy agradable, este se lleva de calle al de Nueva York, por su longitud y sus rincones verdes por todos lados. 

El Viaducto de las Artes es un conjunto de tiendas donde 52 artesanos exhiben joyas únicas, flores, accesorios de teatro, muñecas antiguas, se restauran cuadros, tapices, hay mobiliario contemporáneo, objetos de arte, pintura sobre porcelana, lámparas, bronces y mucho más. (Las dos siguientes fotos están tomadas de la red).











Pues es precisamente sobre este viaducto que empieza el paseo. En 1988, el paisajista Jacques Vergely y el arquitecto Philippe Mathieux iniciaron las obras, que concluyeron en 1993.




Sigue una orientación sur-este paralela a la avenida Daumesnil hasta llegar al jardín de Reuilly.

Conforme va uno avanzando se topa con hermosos arcos que lo van a uno llenando de paz, y por instantes se olvida uno que está en París.


A pesar de estar en medio de la ciudad, y sabiendo ahora que París se encuentra en el lugar de abajo de la Ciudad de México en contaminación acústica, es un placer sumergirse en el abrazo que da la naturaleza.


Hay otros arcos más naturales...


Debo decirles que aunque en las fotos el lugar aparece vacío (se imaginarán que me la pasé esquivando paseantes), los fines de semana es un hervidero, todo mundo quiere un respiro...



Pasamos a las flores, para no sólo apapachar la vista y el oído (con el silencio) sino también el olfato:


¿No huelen las rosas? ¿Y el jazmín?


Mientras caminaba, una señora abrió su balcón, y me imaginé la alegría que tendrá cada vez que se asoma...



Al fondo otro edificio muy parisino con vista envidiable...



Por cierto, Lulu me acaba de iluminar con la información de que la Prefectura de Policía, que se ve también desde aquí, tiene unas réplicas de los Esclavos de Miguel Ángel, yo tomé la foto pero por no saber la había evitado...



Llegando al jardín Reuilly toma uno el puente volado, para ver a los felices parisinos aprovechando el sol, cual playa.


Como les decía, cuando fui entre semana y temprano pude tomar estas fotos vacías, pero normalmente los fines de semana puede verse así (la siguiente foto es de la red):


Superado el jardín, el paseo regresa al nivel del suelo y se integra en la parte central de la avenida Vivaldi. 

Un estanque les permite a los paseantes sentarse a ver patos, palomas o lo que quiera tomar agua de allí:


Al final de la avenida, el paseo gira al este, retomando el trazado de la antigua línea ferroviaria de Vincennes, pasando por túneles en dos ocasiones. Como no llegué a los túneles, tomé de la red estas tres siguientes imágenes:





No podía faltar un espacio para que los niños jugaran...



Y cerca de allí otro para adultos, donde varios estaban meditando o haciendo yoga...



Y por acá el arte, en el que claramente todos participan...


Me encontré con este kiosko, increíblemente singular, que surte agua gratuitamente, incluyendo ¡¡MINERAL!! (aquí le llaman gazeuse o petillante).



La gente llega con sus garrafones para surtirse.


Yo, que no llevaba botella, me conformé con un vasito que encontré y me di el gusto...


La red dice que este es el final del camino, en el bosque de Vincennes; habrá que creerles porque no llegué...

¡Besos naturales!

domingo, 11 de junio de 2017

El Orientalismo.

Queridos,
Quiero completarles la visita al D'Orsay que hicimos ese día feliz.
Esta sala que les compartiré, a pesar de que los impresionistas son nuestros preferidos, nos provoca una fascinación que hace que cada vez que vamos no podamos dejar de pasar...

El Oriente, entendido aquí como África del Norte y Palestina, que inspiró sueños todo el siglo XIX, no corresponde a una área geográfica precisa, aunque la política colonial de los países europeos y el auge de los viajes, multiplicaron los contactos con la cuenca del Mediterráneo.

En este contexto, la relación con el Otro, (lo desconocido) se redefine y se vuelve más concreta. En la estela que dejó Delacroix y los románticos, los artistas reinventan constantemente en su propio estilo las imágenes, a veces fantasiosas, de una cultura extranjera que tropieza con la sed de exotismo... de un mundo que parte al descubrimiento de terrotorios desconocidos.


Este cuadro, La lavandera, de Ernest Hébert, de 1869 no está precisamente dentro de la sala, pero camino a ella, y ya se va uno preparando...


Esta escultura está también en la entrada. El niño de Abruzzes, de André Allar, 1873.


Esta pintura muestra muy diferentes a los pastorcitos que tenemos en nuestras pastorelas, pero así deben haber sido... Los pastores, conducidos por la estrella, se acercan a Belén. Octave Penguilly L'Haridon, 1863.

Ciertamente todos tenemos esa parte, algunos más escondida, que busca lo exótico, lo diferente, y los imperios encontraron esos lugares recónditos que por distintos fascinaron, aunque muchas veces por no entender, simplemente despreciaron.



Varias de las obras atraen y horrorizan a la vez...
 Los últimos rebeldes, escena de la historia marroquí.  Jean Joseph Benjamin-Constant. Hacia 1880.


Ante esta imagen nos hemos quedado Ramón y yo de pie durante mucho rato. Casi podemos escuchar el dolor y la desesperación de los moribundos. Es un cuadro grande, que se viene encima por el poder de atracción y por el tema... El país de la sed. Eugène Fromentin, 1869.




¿Qué les dice a Ustedes este cuadro? Yo casi puedo escuchar los rezos a la hora de la puesta del sol.
Rezo de noche en el Sahara. Gustave Guillaumet, 1863.


Una vez más, la desolación del desierto, que se come vivo a quien se deje... El Sahara, o El Desierto, también de Gustave Guillaumet, 1867.


Esta es otra que me encanta. Los invito a ver con detalle la escena... es la peregrinación a La Meca, ustedes saben que un musulmán sueña con hacerlo al menos una vez en la vida, me impresiona ver a los viejos caminando descalzos, quién sabe desde dónde, las mujeres, los niños, en fin, cuántas historias contarán esos pasos...
Peregrinos hacia La Meca, Belly, (no supe el año).


Miren esta mujer... contenta no está, pero ¿qué guardará? ¿enojo? ¿decepción? ¿deseos de venganza? Se ve rica, pero como en jaula de oro... Mujer árabe, Jules Blanchard, 1901.



Y a su lado esta otra figura, Jefe abisinio, (actual Etiopía) Marcello, 1870. Aunque distintas épocas, ¿no se les antoja pensar que es el Jeque y la mujer es una de sus doncellas del harén? Claro, la cara que tiene la escultura no podría ponérsela al hombre, ¿cuál sería la que podría mostrarle?... En fin, esas cosas son las que se me ocurren cuando veo esculturas como estas.


Esta pintura me hace imaginar la vista desde allí arriba... La Roche de Vann, Kurdistan, Jules Laurens, 1880.


Este cuadro es bello y sumamente desolador... Viejo delante de la tumba de sus hijos. Osman Hamdy Bey 1892.


Esta escena también me transporta. Café en Adalia (Turquía), Charles Émile de Tournemine. 1856. ¿No oyen los patos? Cómo me gustaría saber de qué hablaban...


Este es otro cuadro de gran formato que nos hace escuchar a los elefantes. Miren los detalles... Nuevamente de Tournemine, Elefantes de África, 1867.


¿Y éste? ¿Qué les dice a Ustedes? Laghouat, Sahara algeriana, 1879, también de Guillaumet.


Esta pequeña escultura me provoca algo extraño cada vez que la veo. Por descuido no tomé la ficha, pero es alguien que ruega, suplica amor. Me impresiona la cara de ella, de desprecio, y la desesperación de él... ¿qué habrá pasado?



Y con este cuadro los dejo, La Excomunión de Robert le Pieux, también de Laurens, 1875. Cada quién invente la historia que más les guste...



Y Ramón muy contento, después del "deber" cultural cumplido...

Besos exóticos.